A este Boca nunca hay que darlo por muerto
El nivel del Xeneize no convence, pero los rivales tampoco lo superan. Y, por si fuera poco, el equipo de los Barros Schelotto se acostumbró a salvar la ropa en los últimos minutos de partido.
Cuesta encontrarle un mérito a este Boca puntero hace 500 días pero que tiembla en cada presentación importante. Porque no es muy superior a los rivales, pero tampoco lo superan. No es regular, pero aún así es más regular que el resto. No juega lindo, pero tiene pasajes que ilusionan. Y aún con todos estos vaivenes, muy difícilmente pierden algún partido.
Quizás el hecho de no desconcentrarse hasta el pitazo final pueda ser, a futuro, una de las claves. Lo está siendo ahora, claro. Porque ya van 4 partidos que Boca salva la ropa sobre el cierre, en tiempo límite, cuando la cabeza muchas veces se va y las pulsaciones están a mil por hora.
El empate ante Palmeiras en la noche del miércoles fue una muestra más de que si bien este Boca no mete miedo, darlo por muerto es cuanto menos un error de principiante.
Tras un trámite más bien aburrido, las emociones llegaron en el cierre. Fue allí cuando Keno, en el minuto 90, aprovechó un centro tras una pifia enorme de Jara para estampar el 1-0 y hacer estallar a la afición del Verdao. Pero dos minutos más tarde, el silencio se apoderó del Allianz Parque. Es que Carlos Tevez, en su enésima aparición en un partido chivo, metió el pie ante un centro de Pavón y decretó el 1-1 final.
Para que el punto en Brasil sea clave, habrá que ganar el 25 próximo en La Bombonera. Eso está claro. Pero es innegable que la aparición en los minutos finales empieza a transformarse en una firma de este Boca, tan apático a veces, tan pasado de revoluciones otras tantas.
Anteriormente fueron tres los partidos que se salvaron en el último suspiro. Ante Tigre fue el más “límite” de todos: iban 4 minutos de adición cuando Jara desató el delirio de toda la Bombonera con el 2-1 final.
Frente a Atlético Tucumán, Bou se cargó la responsabilidad de volver a convertir y lo hizo en el cierre, para rescatar un punto importante de visitante.
El escolta Talleres apareció en el camino y complicó a toda La Bombonera con el 1-1 que parecía decisivo. Y dos fechas seguidas sumando en el limbo parecían demasiado. Pero dicen que no hay dos sin tres, y Pablo Pérez confirmó el axioma con un gol a los 91 para un triunfo clave.
Boca no luce, pero gana. Y si no puede, empata. Al parecer, la actitud no entiende de minutos.
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