A la hora de la adopción, están primero los derechos del niño

El mecanismo para adoptar establece reglas claras en Río Negro. Advierten a los padres sobre las dificultades que tendrán que afrontar cuando adoptan y desmitifican la idea del “niño ideal”

El camino de las adopciones

Hay que desbaratar los mitos en torno a la adopción y transmitir a los aspirantes que no existe el niño ideal, que se van a enfrentar con muchas dificultades y que tendrán que estar formados para poder sortearlas”. La creación de los registros únicos de adoptantes en todo el país, a través de una ley de 2009 a la que adhirió Río Negro fue el antecedente fundamental para el cambio de paradigma que luego se plasmó en el la reforma del Código Civil de 2015.

La secretaria de Gestión del Superior Tribunal de Justicia y titular del Registro de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos, Silvana Mucci, destacó que a partir de esas innovaciones jurídicas el eje en los procesos adoptivos está puesto en el interés superior del niño.

“En el imaginario colectivo continúa la idea de que los progenitores que no pueden criar a sus hijos pueden entregarlos a quien ellos deseen; eso es falso, como lo es también que hay muchos niños en situación de adoptabilidad”, aseguró la letrada.

Las leyes y el nuevo código establecen un sistema rígido para la adopción, con plazos acotados y claras limitaciones donde priman los derechos de los pequeños.

Mucci admite que existen casos por fuera de lo normado, con adultos que cuidan niños que les han sido entregados de hecho y que cuando deben ingresar a la escolaridad o acreditar su identidad por alguna razón formal chocan con el problema de que están contrariando la ley. “En esos casos interviene el Juzgado de Familia directamente y también evalúa el interés de los chicos, lo que hay que decir es que eso va en contra de la ley, puede haber fallos que contemplen las situaciones y traten de darle legalidad a lo que surgió de manera irregular, pero el procedimiento legal es la inscripción en el Registro. Únicamente los padres que están en el Registro pueden adoptar”, asegura.

Para ello, los aspirantes deben dirigirse a cualquiera de las delegaciones del RUAGFA y tras cumplimentar los trámites estipulados someterse a la evaluación de los equipos técnicos de psicólogos y trabajadores sociales que determinarán la aptitud o no para ser padres adoptivos.

“Antes se daba al revés, la gente que ya tenía un niño o niña otorgado en guarda venía a anotarse, eso hoy por el Código Civil está prohibido y el niño puede ser quitado a esas personas si un juez así lo determina”, afirma.

Aclara que “uno se inscribe para adoptar a un niño o niña que no conoce”. Al momento de la evaluación, los profesionales elaboran un perfil del futuro adoptante, donde además se fija la edad del niño que podrán recibir, si pueden ser además adopciones múltiples con varios hermanitos, entre otras cuestiones.

El orden es cronológico y no existen puntajes para priorizar el otorgamiento de la adopción. “Sólo se contempla quién se inscribió primero y se evalúa el perfil de los inscriptos”, agrega. Huelga decir que para estar en el registro no hace falta estar en pareja y en tal caso las parejas pueden ser del mismo o distinto sexo.

Surge del registro actual que hay en Río Negro unos 190 anotados como aspirantes. De ellos, el 87 por ciento sólo acepta bebés de hasta tres años. El 13 restante se distribuyen entre 0 y 14 años. La aceptación de niños con discapacidad corresponde a un 30 por ciento del total.

“Nosotros manejamos el universo de las familias disponibles para recibir niños, no el universo de niños que están en el sistema proteccional que pueden ser dados en adopción, esa cuestión corresponde a la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia y a los órganos proteccionales”, afirma la titular del Registro.

“Se requiere de un trabajo muy fuerte de esos estamentos porque quienes no se pueden hacer cargo de sus hijos, qué hacen si no pueden dejárselo al vecino, a la amiga o a la persona que los visitaba en el hospital, tienen que hacerlo en la Secretaría de Niñez, que es la que activa los mecanismos para contenerlo y darle luego intervención a la Justicia”, indica Mucci.

El viejo paradigma de que los padres que no pudieron concebir o que desean saciar su deseo de criar un niño pueden recurrir al Estado para que los satisfaga en el anhelo quedó en la actualidad completamente perimido. Hoy, el interés está puesto en la integridad del pequeño.

“Por eso, lo que se pretende es que el niño se mantenga en su familia de origen, se busca entre sus allegados directos, abuelos, tíos y el resto de la familia extendida, para que se hagan cargo de su cuidado y recién terminada toda la búsqueda, a través de las defensorías de Menores, se da intervención al juez para determinar su estado de adoptabilidad”, afirma Mucci.

“Manejamos el universo de las familias disponibles para recibir niños, no el de niños que están en el sistema proteccional”.

Silvana Mucci, secretaria de Gestión del Superior Tribunal de Justicia

Unos cien niños a cargo del Estado

Los niños en situación de abandono familiar o con conflictos que impiden su desarrollo en su familia de origen queda, bajo la guarda del Estado. El Código Civil fija que no pueden estar en esa situación más de seis meses.

“En toda la provincia hay unos 100 niños sin cuidados parentales, pero muchos con vínculos con familiares. En esos 180 días pueden aparecer otras opciones que demoran el plazo como la aparición de familiares directos que pueden hacerse cargo. Nuestra idea es fomentar la familia solidaria como mecanismo intermedio”, afirma la secretaria de Niñez y Adolescencia, Roxana Méndez. Actualmente, esos pequeños permanecen en hogares y Centros de Atención Integral.

Existen muchos casos de entregas de hecho, donde familiares reciben niños sin responder a las exigencias legales.

El dato

“La relación madre e hijo la construimos diariamente”

El caso de M. y A. es un ejemplo de adopción ideal, con obstáculos pero resueltos y encaminados para la constitución de una familia feliz en la que el pequeño pudo incluirse.

“Hace más de 10 años que me inscribí para adoptar, pero en ese momento me sentí hasta maltratada. Mi vocación era ser madre”, afirma la mujer. El punto de inflexión fue cuando se crearon los Juzgados de Familia y se conformaron los equipos técnicos. Además, se creó el Registro y se modificó la ley y luego el Código.

“Ahí empezaron a llamarme para capacitaciones y entendí que no tenía que esperar al niño ideal. También, como ya habían transcurrido algunos años, sentí que ya no iba a estar cómoda con un bebé, por mi actividad profesional no iba a poder darle toda la atención y acepté la posibilidad de adoptar un niño más grande”, cuenta.

Fue así que en noviembre de 2016 la llamaron para que conociera el expediente de un chico de 14 años institucionalizado en una localidad vecina. Hasta allí se trasladó días más tarde y tuvo un primer contacto en un encuentro en el que además estaba el equipo técnico y los operadores del Centro Caina en el que vivía el niño.

“A partir de ahí empezamos a vernos dos veces por semana, a él le preguntaron si le interesaba conocerme y así fuimos vinculándonos con fuerte seguimiento de los profesionales”, asegura.

En Navidad de ese año les permitieron compartir las Fiestas y después le dieron un externación transitoria a su cargo por 90 días. El adolescente comenzó segundo año del secundario en Viedma, se vinculó plenamente con su nueva familia e hizo nuevos amigos. A fines del año pasado la jueza de Familia María Laura Dumpé decretó la adopción plena en favor de la mujer, quien le dio su apellido.

Desmitificar lo del

hijo ideal

El proceso de adopción implica un camino con obstáculos que demanda la formación de los aspirantes para enfrentar los contratiempos que puedan suscitarse. “La gente llega a inscribirse con ideas equivocadas, por eso es importante el tiempo de preparación previa. En general llegan con muy poca o mala información”, dice Mucci.

Inicialmente, cuando surgió el Ruagfa “el objetivo era simplificar el trámite de adopción, pero cuando fuimos profundizando nos dimos cuenta que no es tan buena la rapidez para que alguien esté inscripto, porque frente a tantos mitos es importante que se dé un tiempo de pensamiento y formación”.

Agrega Mucci que “las familias buscan al hijo ideal que no pudieron tener, pero el hijo adoptivo está muy lejos de ser el hijo ideal; en general no hay bebés y los que están con estado de adoptabilidad son nenes grandes. Hay que romper ese ideal y eso lleva mucho tiempo”.

Los niños llegan al Ruagfa cuando los padres aducen que no pueden criarlos o se dan situaciones de maltrato.

Por qué llegan al registro

Un 13% de los anotados busca niños de entre 0 y 14 años. La aceptación de niños con discapacidad corresponde a un 30%.

Niños con discapacidad

Datos

“Manejamos el universo de las familias disponibles para recibir niños, no el de niños que están en el sistema proteccional”.
Existen muchos casos de entregas de hecho, donde familiares reciben niños sin responder a las exigencias legales.
190
son los anotados en la actualidad en el registro de Río Negro. De esa cifra, el 87% sólo acepta bebés.

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