Agradecimiento y reflexión
Por razones de mi salud personal, estuve asistiendo durante dos meses al Centro Oncológico Integral (COI) de Parque Industrial.
Pasé por allí, en medio de la cuarentena por la pandemia de una enfermedad que nos etiquetó a todos más allá de nuestro ser personas, y por la que incluso perdimos la posibilidad de seguir viendo la complejidad y tratarla dentro de ella.
Nos sentimos agobiados y aislados por una sola enfermedad y dejamos de ver a todas las personas que día a día luchan para salir de esas otras enfermedades que son prevalentes y que también matan y pueden matar a miles de personas.
La complejidad de los sistemas es lo que hace a la fuerza de los mismos. Ignorarla no nos dará futuro. Trabajar dentro de ella es saber planificar con visión integral e íntegramente humana y es saber elegir a cada persona no poniendo por delante su enfermedad.
No fuimos “leprosos”, ni “tuberculosos”. Ahora tampoco podemos vivir mirando este virus como si cada persona y la sociedad toda llevara como identidad una espora en su frente.
Del COI, agradezco especialmente a la secretaria Sandra Mario; a la doctora Palmira Pérez; a los técnicos de Tomografía: Leo López Noé y Carlos Lagos; a los técnicos de radioterapia, Cristian Morales y Mauro Nievas, y las técnicas Muriel Pincheira y Carina Rioseco; a las enfermeras de Braquiterapia, Laura Aguirre y Liliana Currimil; y a la anestesista, Gabriela Gudiño.
A cada una de estas personas, mi reconocimiento por su tarea tan profesional como amorosa. Y en ellas a quienes hoy saben seguir construyendo con una mirada tan amplia como el mundo que se nos presentó de golpe como uno solo y el mismo. Porque el “después” siempre fue hoy.
Lucrecia Casemajor
DNI 11.364.577
Neuquén
Por razones de mi salud personal, estuve asistiendo durante dos meses al Centro Oncológico Integral (COI) de Parque Industrial.
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