Alta cocina sobre ruedas

Gastronomía y turismo en el “gourmetbus” de Barcelona.

Por Redacción

Terrina de pescado de roca y mayonesa suave, sopa de melón con crujiente de jamón de pato, mejillón, navaja y langostino con legumbres y salsa romesco y canelón tradicional con crema de trufa… son sólo las entradas que se degustan con Barcelona y el Mediterráneo a los pies, en la cima del Montjuïc. Y no precisamente en un restaurante al uso: es el “gourmetbus”, un nuevo concepto que fusiona turismo con alta gastronomía en la ciudad de Antoni Gaudí. Cada mañana y tarde (durante la temporada alta también por la noche) este innovador autobús de dos plantas –ganó el premio al mejor stand en la última edición de la feria de turismo Fitur de Madrid– sale desde el Paseo de Gracia para iniciar su ruta por las principales arterias de la ciudad condal. A su paso quedan monumentos como las casas Batlló y Milà de Gaudí, esta última más conocida como “La Pedrera”; la Sagrada Familia, la Torre Agbar o el Arco del Triunfo, la Villa Olímpica, las playas de Barcelona o la plaza de España. El viajero puede disfrutar de las vistas al tiempo que informarse de los principales monumentos a la ciudad, gracias a la tableta disponible para todos los pasajeros en la que puede leer información sobre Barcelona y los monumentos de la ruta, a la vez que disfrutar de las vistas gracias a las ventanillas panorámicas y a las cámaras colocadas delante y detrás del vehículo. Podría tratarse de un autobús turístico de alta tecnología si no fuera porque al subir al monte de Montjuïc el vehículo detiene su marcha para transformarse: los iPads dejan lugar a los manteles y el conductor deja paso al chef, convirtiendo la parte inferior del vehículo en una auténtica cocina. Al frente del menú está nada menos que Carles Gaig, un renombrado chef galardonado con una estrella Michelín. A los apetitosos entrantes, que combinan la innovación con productos típicos de la tierra catalana, le sigue el plato principal: royale de pintada con parmentier de patata y setas. Y para terminar, innovación de la crema catalana, una interpretación propia del postre más popular de Cataluña. Un menú con variaciones estacionales (hasta primavera las entradas frías se sustituyen por versiones calientes) que se disfruta con Barcelona a los pies. Abajo, el puerto, el paseo marítimo en el que se alza la famosa estatua de Colón, y el mar Mediterráneo, junto a toda una vista panorámica de la ciudad condal. Todavía apurando la última copa de vino o cava, el bus sigue su marcha por la Vía Laietana, la Catedral, el Palau de la Música, la plaza de Catalunya y la famosa Rambla antes de terminar su completa pincelada urbana de Barcelona. Y es que la propuesta no consiste en una visita a fondo de la ciudad: los viajeros ni siquiera se bajan en los monumentos. “Es más bien una forma de dar una pincelada de Barcelona en un ambiente tranquilo y distendido, con breves contenidos informativos y referencias turísticas básicas en las que el pasajero puede profundizar después”, explica en entrevista con DPA Nacho Casanova, director general de la empresa transportista Julià Travel, encargada de poner en marcha el proyecto con la colaboración de la oficina de turismo de Barcelona. “Se trata más de disfrutar de la actividad que de conocer Barcelona a fondo”, añade Casanova, que cuenta cómo la idea surgió hace más de dos años inspirada en el Bateaux Parisiens, un barco que ofrece una cena recorriendo el Sena en París. Tras una inversión en torno a 500.000 euros (unos 665.000 dólares) y un acuerdo con el chef, para quien la experiencia también suponía un reto –tenía que preparar un menú de alta gama que se pudiera consumir en 35 minutos, explica Casanova–, arrancó el proyecto, que ahora estudia trasladarse a Madrid. Sin embargo, en la capital española el proyecto está chocando con algunas trabas: a la burocracia habitual se suma la necesidad de encontrar un lugar apto para la parada, con bonitas vistas, en lo posible panorámicas. “En Barcelona era fácil entre dos montañas, en Madrid está siendo más difícil”. También hay contactos para llevarlo a Las Vegas, Nueva York, Roma o París. De momento, el concepto está siendo un éxito pese a su elevado precio: primero fueron 95 euros y ahora ya son 105 euros (casi 140 dólares) por el recorrido de tres horas. La propuesta era arriesgada en medio de un entorno de crisis económica, pero la empresa contaba sobre todo con turistas extranjeros para su clientela que no tuvieran reparos en gastar ese dinero. Sin embargo, al final el público es más variado de lo esperado: en torno al 30% de los usuarios del gourmetbus son españoles. “También es una buena opción para el empresario que tiene una visita a la que quiere sorprender”, afirma Casanova. Además, el gourmetbus es muchas veces contratado por grupos para celebraciones o cumpleaños. “Y no deja de ser un estupendo regalo”. (DPA)

Para el reconocido chef Carles Gaig fue un desafío preparar un menú de alta gama que pudiera ser consumido en 35 minutos.


Formá parte de nuestra comunidad de lectores

Más de un siglo comprometidos con nuestra comunidad. Elegí la mejor información, análisis y entretenimiento, desde la Patagonia para todo el país.

Quiero mi suscripción

Comentarios

Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.


Gracias y disculpas por las molestias.



Comentar
Exit mobile version