Armonía nacional y dilemas regionales


La misión de Salud de Nación poco aportó. De sanitaria se transformó en política. Se forzó en el equilibrio, entre la armonía con el gobierno provincial y la censura local del FdT.


El objetivo estaba cumplido con la misma audiencia. Se concretaba a seis meses de su asunción. La gobernadora llegó con una bandera argentina tejida en telar mapuche y fue su obsequio al presidente.

En lo práctico, dos cuestiones obligadas: la financiera y la sanitaria. Carreras requirió el mayor esfuerzo de Nación para el préstamo a Río Negro. La previsión inicial de 1.500 millones lejos está de los otorgados a otras provincias. Fernández prometió ocuparse. Para entonces el asunto estaba encauzado en Economía. El martes o miércoles se anunciará el crédito rionegrino, después que Chaco cerró el suyo por 2.500 millones. Igual cantidad o algo más recaería en Río Negro.

Ambos se sumergieron en el coronavirus. Sin profundizar, algo no está bien en la provincia: figura en el 14ª lugar por su población pero es cuarta por sus infectados y quinta por sus muertos.

Imbuida y preocupada por los incontrolados contagios, Carreras ya había convencido el lunes al ministro Ginés González García para que envíe a un equipo nacional. Pretendía un resguardo. El funcionario recién se decidió luego que dialogó con el diputado Martín Soria, que habló con preocupación y censuró la actuación provincial.


Partida en categorías sanitarias, la Provincia regionaliza problemas: el enojo barilochense, la pulseada cipoleña con Neuquén, la disputa del virus en Roca y el cerco forzado de Viedma.


García siempre se negó, pues no quiere atarse a culpas ajenas. “Ni fuimos en ayuda de Coqui”, decía antes de la reciente asistencia al gobierno de Jorge Capitanich. Chaco está tercera en el fatídico ranking covid-19. En abril, el senador Martín Doñate criticó la estrategia de Río Negro y desde Casa Rosada le pidieron reposo. Así lo hizo hasta esta semana que volvió -con Martín Soria- con los reproches, y esa reacción difícilmente ocurriera sin conocimiento nacional.

“Nos preocupa, pero no es para alarmarse”, dijo el jefe de Gabinete de Salud, Lisandro Bonelli, en Roca. La misión sanitaria mutó en política. García depositó en su segundo, un sobrino abogado, su deseado equilibrio, entre la armonía con la administración provincial y la censura local del Frente de Todos. Un rápido testeo técnico dejó unos pocos consejos epidemiológicos.

Cada región o ciudad tiene su problema. En Cipolletti urge ajustar el vínculo con Neuquén -en plena apertura por su condición de área con distanciamiento- pero los neuquinos niegan toda flexibilización en los puentes. Disputa que quedó en evidencia en la reunión compartida con la comitiva nacional.

En Bariloche ya poco importa el virus cuando persiste la parálisis y crece el enojo empresarial. Un reclamo se centra en la emergencia turística. En la provincia, hay un proyecto legislativo del FdT cuya operatividad debe profundizarse pero lleva un mes sin tratamiento en la Comisión de Asuntos Económicos. El pedido al presidente por la emergencia frutícola tampoco fue neutro. Al enfado de sus convecinos, la gobernadora le responde con promesas de Nación, desde opciones para el turismo estudiantil o las obras que no tienen fechas.

Sin contagios en tres meses, Viedma está en su mundo. También diferenciada en lo económico, a partir de la primacía salarial del Estado, que viene cumpliendo. Así, la Capital se resguarda en su anillo protector. El intendente Pedro Pesatti comanda esa vigilancia y, curiosamente, su desvelo está en los ignorados recaudos de parte de policías y de autoridades, desde funcionarios a jueces, pasando por parlamentarios. Algunos forzados ingresos cayeron en hechos tragicómicos.

Pesatti recibió el viernes una buena noticia cuando la gobernadora -tras volver de Capital Federal- se aisló y, además, le prometió una instrucción interna: nadie irá a Viedma desde zonas con circulación comunitaria, y cuando se haga se quedarán en sus domicilios, por lo menos, hasta realizarse las pruebas.

Con su cuarentena, Carreras contradice dichos de Salud, que interpretaba las excepciones de Nación en la circulación en su sentido más amplio. Además, impone, por lo pronto, esa conducta para sus funcionarios y, simultáneamente, cae en el riesgo de un gobierno aún más cerrado.



La misión de Salud de Nación poco aportó. De sanitaria se transformó en política. Se forzó en el equilibrio, entre la armonía con el gobierno provincial y la censura local del FdT.


El objetivo estaba cumplido con la misma audiencia. Se concretaba a seis meses de su asunción. La gobernadora llegó con una bandera argentina tejida en telar mapuche y fue su obsequio al presidente.

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