Bajo el modelo vicepresidencialista
“Las autoridades tienen la responsabilidad indelegable de actuar”, reclamaron los epidemiólogos. La carta tiene un indisimulable tono de divorcio con la estrategia oficial.
Alberto Fernández ejercita en el frente sanitario su hasta hace poco desconocida vocación por el federalismo. En otra semana récord en contagios y muertes, y cuando la mitad de los casos se concentra en el interior, el presidente descargó a espaldas de los gobernadores la responsabilidad de la estrategia de contención de la pandemia. El viernes, día de los anuncios, estuvo por primera vez ausente. El gobierno difundió un video breve con una recomendación a las provincias para que aumenten las restricciones. Fernández transmitió ese mismo consejo a la gobernadora Carreras en un encuentro en Olivos. En público, el presidente solo mencionó lateralmente el avance del virus durante un acto oficial, donde dijo que la situación en el Área Metropolitana “está controlada” y, más tarde, en un diálogo con el humorista Coco Sily.
En ese tipo de entrevistas amigables el presidente parece encontrar un lugar de alivio en un tiempo signado por el desconcierto y la incertidumbre sobre las decisiones de su gobierno. La estrategia por la pandemia es un ejemplo para ilustrar qué está pasando: Fernández abandonó las consultas con su comité de expertos y las derivó a Salud. Los médicos han salido visiblemente de escena en coincidencia con el giro en el abordaje de la crisis por parte del gobierno. El viernes ese grupo de especialistas difundió una dura carta que advierte sobre la gravedad de la situación epidemiológica y los riesgos de la politización de la pandemia y hace un fuerte llamado a los gobernantes: “La responsabilidad individual no alcanza para enfrentar este desafío. Las autoridades tienen la responsabilidad indelegable de actuar”, dicen los médicos. La carta tiene un indisimulable tono de divorcio con la estrategia oficial.
Igual descoordinación se advirtió en el desenlace de la cuestión cambiaria. Los analistas venían advirtiendo que era insostenible el drenaje de reservas del Banco Central; se estima que vendió más de US$ 1.100 millones en agosto para responder a la demanda de dólares, producto a su vez de la creciente desconfianza sobre el rumbo de la coalición de gobierno. El titular de la entidad, Miguel Pesce, mantenía una sorda pelea con el ministro Martín Guzmán sobre la necesidad de endurecer el acceso al dólar. Llevó incluso al presidente a anticipar que se analizaban nuevas restricciones. Fernández fue desmentido por Economía.
Sorprende que algunos funcionarios, entre el cinismo y el candor, insistan en querer darles lecciones a los argentinos sobre cómo sobrevivir a una crisis cambiaria.
El domingo pasado, Guzmán volvió a negar un endurecimiento del cepo. “Sería una medida para aguantar, y no venimos a aguantar, sino a tranquilizar la economía”, dijo. Dos días más tarde, mientras el ministro enviaba al Congreso el Presupuesto, el BCRA anunció retenciones a la compra de dólar ahorro y cargos a compras con tarjeta, además de medidas que comprometen el financiamiento de las empresas. Las complejidades del paquete no lograron esconder la desautorización a Guzmán. El ministro que acaba de sacar del default a la Argentina no pudo evitar que se pusiera a grandes empresas ante la amenaza de la cesación de pagos.
El nuevo cepo supone otro golpe a la inversión, como el presidente ha reconocido en innumerables entrevistas que se reprodujeron esta semana. Todos los indicadores financieros empeoraron desde su anuncio. El blue cerró la semana con un salto de $10 y crecen las expectativas de inflación. Sorprende en este contexto que algunos funcionarios, entre el cinismo y el candor, insistan en darle lecciones a la gente sobre cómo sobrevivir a una crisis cambiaria.
En uno de sus trabajos sobre teoría del cambio, Samuel Huntington sostiene que en los regímenes presidencialistas la perspectiva presidencial es única y exclusiva del presidente, un cargo que, dice, es solitario y poderoso y no nace de la representatividad de ningún grupo o individuo. Parece una obviedad, pero no lo es. La operación relámpago con la que Cristina Kirchner desplazó a tres de los jueces que intervienen en una de sus causas por corrupción confirmó que Fernández no es el dueño de esa perspectiva. La Argentina ha descubierto una nueva rareza, que debería ser motivo de estudio para la teoría política: el modelo vicepresidencialista.
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