Marina Silvina LópezNEUQUÉN ntes eran pañales. Ahora barbijos. Los vemos tirados por las calles como mudo testigo del drama de la pandemia. Pero esa imagen del tapabocas que vemos tirado nos deberían hacer reflexionar por el serio riesgo de contaminación al que estamos sometidos. Según un estudio del programa de desechos marinos de Ocean Conservancy (grupo de defensa ambiental sin fines de lucro con sede en Washington), cada barbijo puede liberar hasta 173.000 microfibras. “El polip