Equivocados

Carta de Lector

Por Carta de lector

Antonio Tourville, DNI 7.817.849
Las Grutas

En el peronismo hay dos conducciones.

Una es la de Alberto Fernández, puesto a dedo, que usó el poder para servir a sus amigos de la oligarquía, a Clarín y la embajada. Secundado por el charlatán de Aníbal Fernández, un niño bien como Cafiero (muy afín a la Embajada), una dupla como la de Navarro y Pérsico, que colaboraron con Randazzo para que Macri le ganara a Scioli. También está Massa, que aplica el ajuste del FMI y que ayudó a Macri a que nos entregara atados de pies y manos. También está Soria, quien privatizó el peronismo de Río Negro para servirse de el y así nos fue.

Y la otra conducción es la de la compañera Cristina, que entregó la vida de su marido y por poco la de ella misma y la salud de su hija, vapuleada noche y día en su honra y buen nombre, pero como heredera de Evita resiste, acompañada por los sindicatos combativos de las CTAs y los históricos de Azopardo. Secundada por muchos gobernadores como los de Buenos Aires, Santa Cruz, Chaco, Formosa, San Luis, Santiago del Estero, La Pampa, Catamarca, La Rioja.

Y lo principal, por la mayoría del pueblo argentino.

También está la agrupación conducida por su hijo Máximo, donde es figura el senador Doñate, que puso Cristina en el Consejo de la Magistratura para combatir a los que han asaltado la Justicia. Y así estamos, con una estrategia diseñada y aprobada por nuestra conductora, que consiste en hacer frentes provinciales con aquellos que posean objetivos comunes. Eso hizo Doñate y lo consiguió. Mientras, un grupúsculo de supuestos peronistas gritan y maldicen a Doñate y a los que apoyamos esta estrategia. Esperemos que se den cuenta de su error y recapaciten.