Todo cambia… para no cambiar nada
Así como están presos los funcionarios y empresarios que se llevaron puesto el país y todavía caminan libres por la vida los ideólogos de semejante robo al Estado, nosotros, los ciudadanos de a pie, también deberíamos estar detenidos por haber sido cómplices de todos los actos de corrupción que llevó y lleva en sus bolsos la política desde hace más de 70 años, cuando puso sus pies sobre suelo argentino la idea populista, nacional y popular. Dentro de esta nebulosa institucional, si descontamos los 7 años negros de nuestra historia con la dictadura, podemos asegurar que el 90% de todos esos largos años, hemos tenido en nuestras manos la posibilidad de cambiar el rumbo y no lo hicimos.
Esos líderes mentirosos, le enseñaron al pueblo que cualquiera podía tener una vivienda de dos pisos, un auto importado, una cuenta en el banco y vacaciones al caribe porque para ello trabajaban. No les dijeron que la verdad pasaba por la otra esquina y que todo aquello que soñaba el trabajador humilde había sido un chiste de la dirigencia porque esos gustos, solo podrían dárselos quienes gobernaban a la nación en sus diferentes etapas con diferentes partidos políticos.
(…) Argentina, Bolivia, Paraguay, Brasil y Chile, unos más, otros menos, pero los cinco países que están apiñados en una de las zonas más ricas del planeta, tienen en sus territorios a los habitantes más pobres de la región y a los dirigentes más ricos. Algo no hicimos bien y tampoco lo asumimos.
Cecilia Casado, escribía en el Diario Vasco, en el año 2011… «Haz lo que yo digo y no lo que yo hago. Esta es una de las pocas frases en primera persona que se suele decir por la espalda, como un reproche inmenso a la hipocresía, la mentira y la desfachatez. Hemos crecido rodeados de maestros que enviaban mensajes contradictorios, hábiles prestidigitadores de la moral y la conveniencia, -la suya, por supuesto-, nos hemos desarrollado aceptando como ‘normal’ la contradicción en lo ético y seguimos buceando en las aguas profundas -y oscuras- de lo políticamente correcto».
Usted sabe que cualquier similitud con Argentina, es pura casualidad…
Ricardo Bustos
(Texto reducido)
Capiovi, Misiones
Así como están presos los funcionarios y empresarios que se llevaron puesto el país y todavía caminan libres por la vida los ideólogos de semejante robo al Estado, nosotros, los ciudadanos de a pie, también deberíamos estar detenidos por haber sido cómplices de todos los actos de corrupción que llevó y lleva en sus bolsos la política desde hace más de 70 años, cuando puso sus pies sobre suelo argentino la idea populista, nacional y popular. Dentro de esta nebulosa institucional, si descontamos los 7 años negros de nuestra historia con la dictadura, podemos asegurar que el 90% de todos esos largos años, hemos tenido en nuestras manos la posibilidad de cambiar el rumbo y no lo hicimos.
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