De la esperanza a las caras largas
Los bares de la región se llenaron de hinchas albicelestes que llegaron con ilusión y se fueron con mucha desazón.
Eliminatorias
Era un partido fundamental para la selección argentina. El conjunto que dirige Jorge Sampaoli estaba obligado a ganar para quedar a un paso del Mundial de Rusia 2018 y los fanáticos albicelestes lo sabían.
Por eso, muchos se acercaron a los diferentes bares de la región para juntarse con amigos y, entre todos, alentar a Messi y compañía.
La previa se vivió con mucha ilusión. “¡Vamos que lo ganamos!”, gritó uno en un restó de General Roca mientras le daba un pequeño golpe a la mesa. Desde el fondo respondieron con aplausos.
Las cocinas trabajaron como nunca. Los distintos bares de la región estaban llenos. Cinco minutos antes del inicio del encuentro ya no quedaban mesas disponibles.
Con el correr del encuentro cada ocasión de gol del combinado albiceleste se vivió con intensidad en Roca.
Los “¡Uuuh!”, se fueron multiplicando . Las caras de ansiedad y alegría fueron poniéndose cada vez más tensas con el correr de los minutos.
Ya sobre el final del encuentro, las imágenes de tristeza en los distintos rostros de los que se habían acercado a disfrutar del partido de Argentina se transformaron en desazón.
Las cervezas y los distintos tragos no ayudaron mucho para sacarle el nudo de la garganta a más de uno que volvió a su casa masticando bronca.
En el Bar ‘‘Borken’’ de la calle Alberdi, en Neuquén Capital, el partido tuvo todo tipo de condimentos. El 80% del lugar estaba pendiente del partido, incluso se veían varias camisetas de la selección. Al mismo tiempo, había una parte de la gente que simplemente salió a cenar y distenderse tras la jornada laboral. El fútbol es pasión de multitudes, pero no es absoluto.
Durante el desarrollo del encuentro, los futboleros sufrieron situaciones de tensión. Más de uno se paró con ganas de trompearse cuando desde el otro costado uno de los comensales gritó el gol antes del cabezazo de Benedetto o la chance de Rigoni que no entró de milagro.
Paradójicamente, en Borken decidieron mantener la música de ambiente. Sonó Iván Noble, ACDC y Gorillaz, pero nunca el audio del partido que se proyectaba en pantalla gigante. Ni el cantito ‘‘poné el sonido la p…que te parió’’, hizo cambiar de parecer a los responsables del lugar.
Las situaciones de gol fueron pasando una a una. En el entretiempo, algunos decidieron partir a domicilios particulares para ver los últimos 45. Ninguna cábala surtió efecto a pesar del cambio de escenario. La cerveza artesanal, las papas al verdeo y las pizzas fueron un éxito como siempre. La desilusión del futbolero y la intrascendencia del que no le importa también salieron cero a cero.
Trago
amargo
“Por el viento nos quedamos sin luz en casa y tuvimos que venir hasta un bar para ver el partido. Le tengo fé a la selección”.
Adrían de 49 años, oriundo General Roca, estuvo alentando a la Argentina.
Datos
- $85
- el valor promedio de la cerveza artesanal en los bares de la zona para ver el partido.
- “Por el viento nos quedamos sin luz en casa y tuvimos que venir hasta un bar para ver el partido. Le tengo fé a la selección”.