Desarrollo forestal: un potencial que requiere miradas de largo plazo

La actividad forestal de la región puede ser clave como actividad económica para la generación de  empleo genuino. Pero requiere de planificación y visión de largo plazo, pues lo invertido hoy tendrá sus resultados dentro de décadas. Cómo es el caso de Bariloche, que apuesta estratégicamente al sector.

Redacción

Por Redacción

Si hablamos de árboles, inevitablemente hablamos de tiempo: aquí se trata de más que una metáfora, porque literalmente lo que se siembra hoy lo cosecharán más adelante otras generaciones. El desarrollo forestal requiere de una visión de largo plazo que debe ser estratégica tanto para el sector público como para el privado.

San Carlos de Bariloche, en plena cordillera patagónica y con un potencial forestal de gran magnitud, está orientando sus esfuerzos a impulsar esta actividad productiva y crear una usina de empleo y riqueza regional. La clave está en el desarrollo sustentable y en la inversión inteligente.

La ciudad cuenta con una Comisión de Promoción del Sector Foresto Industrial, que fue creada por ordenanza municipal en 2014 y tiene como objetivo establecer un programa de colaboración socio productiva y tecnológica, destinado “a la realización conjunta y coordinada de proyectos de estudio, investigación, desarrollo de tecnología en base a madera de la región, construcción de prototipos y capacitación de recursos humanos y creación de zonas productivas”, y que busca incluir la participación de sectores vulnerables de la economía local -cooperativas de trabajo y vivienda, pymes y micropymes, y talleres de oficios-, con el fin de “dinamizar la actividad forestal en la localidad a partir de prácticas sustentables y ecológicamente responsables, promoviendo el sector productivo forestal y toda la cadena de valor que esta actividad productiva supone”.

En la zona de Bariloche y aproximadamente 20 o 30 km a la redonda tenemos aproximadamente 3000 a 4000 hectáreas forestadas. Foto: gentileza

El actual intendente Gustavo Gennuso (JSRN) vio en esta Comisión un aliado clave para la diversificación de la matriz productiva de Bariloche, que apunta a brindar a la localidad más opciones de desarrollo económico no vinculado al turismo y sus vaivenes. “La actividad forestal necesita que pensemos el desarrollo de la región en términos de décadas, ser capaces de trabajar en el presente y de proyectar el futuro. La cultura forestal exige tener miradas de décadas pero una vez iniciado el circuito se convierte en una fuente de trabajo muy importante”, sostiene.

Esa reflexión se materializó en los últimos años con una primera acción concreta de sinergia con el sector forestal de Bariloche y alrededores, a través del Plan Calor Municipal, que durante el invierno provee de leña a miles de familias que aún no cuentan con gas natural. “Es un pequeño paso que hemos dado desde el Municipio que nos permite vislumbrar la potencialidad de este sector. Desde hace unos años trabajamos con la Comisión Foresto Industrial a través de la compra de leña para el Plan Calor generando un circulo virtuoso que posibilita al sector privado involucrado tener recursos económicos por adelantado para el manejo de las plantaciones -explica el intendente barilochense-. Si bien hay un plan forestal nacional que subsidia las plantaciones, mucho de quienes han invertido no tienen una cultura forestal y no han hecho el trabajo que se debe para asegurar la calidad y la sustentabilidad. El traccionar con el manejo de algunas plantaciones nos ayuda a visibilizar cuál es el camino”.

En la zona de Bariloche y aproximadamente 20 o 30 km a la redonda tenemos aproximadamente 3000 a 4000 hectáreas forestadas. Foto: gentileza

El productor forestal Gerardo Waidelich, que a su vez integra la Comisión Foresto Industrial, coincide en esta mirada: “Hay que cambiar la mentalidad cortoplacista y pensar un poquito más a muy largo plazo, como para que esto pueda llegar a buen puerto”, señala. Waidelich proviene de una familia que históricamente se dedicó a la actividad forestal, e indica que “en la zona de Bariloche y aproximadamente 20 o 30 km a la redonda tenemos aproximadamente 3000 a 4000 hectáreas forestadas con muy poco manejo silvícola: esto significa que no hay poda, no hay raleos, que sirven para mejorar una plantación cuando a veces la genética no es la ideal, y el hecho de no tenerlos manejados va a implicar que a futuro vamos a seguir teniendo madera de baja calidad”.

Para el productor forestal, las provincias de Neuquén, Río Negro y Chubut tienen un potencial forestable de cerca de 1,5 millones de hectáreas, de las cuales sólo una superficie del 8% está efectivamente forestada.

El Estado Nacional cuenta con normativa y políticas de promoción del desarrollo forestal en todo el país: “Las políticas existen y de hace muchos años, de hecho los bosques que están forestados en este momento y tienen alrededor de 30 años han sido de alguna manera subsidiados por el Estado Nacional”, detalla Waidelich, pero “en muchos lugares de decisión no hay incorporada aún una cultura forestal. Hay que pensar en largo plazo. Si yo podo un árbol hoy sé que no voy a ver el resultado final, va a tomar 30 años más. Son cosas de largo plazo”.

En la zona de Bariloche y aproximadamente 20 o 30 km a la redonda tenemos aproximadamente 3000 a 4000 hectáreas forestadas. Foto: gentileza

La clave, coinciden Gennuso y Waidelich, es asociarse entre el sector público y el privado y aunar políticas estratégicas pensadas con las próximas décadas en mente. “Hablar de 1,5 millón de hectáreas de bosque implantado en esta región es hablar de muchísima mano de obra, generación de mucha riqueza y es un producto que eventualmente se pueden exportar a otras latitudes del país o del extranjero donde los árboles no crecen”, afirma el productor.

La implementación del Plan Calor en Bariloche ha sido un paso en esa dirección, con un vínculo sinérgico entre Municipio y productores: al realizar los pagos en etapas, incluso meses por delante de lo que será la entrega de leña del programa, implica que los productores forestales locales cuenten con recursos económicos claves para invertir en el buen manejo de sus plantaciones, con el eje puesto en una mejor calidad de la madera pero también en el manejo de podas y raleos en tiempo y forma, la recuperación del suelo e incluso en la formación de recursos humanos para ampliar la producción. “Está dando en este momento buenos resultados. Hay cosas que se pueden pulir y mejorar, pero estamos en buen camino”, valora Waidelich.

En la zona de Bariloche y aproximadamente 20 o 30 km a la redonda tenemos aproximadamente 3000 a 4000 hectáreas forestadas. Foto: gentileza

Si hablamos de árboles, inevitablemente hablamos de tiempo: aquí se trata de más que una metáfora, porque literalmente lo que se siembra hoy lo cosecharán más adelante otras generaciones. El desarrollo forestal requiere de una visión de largo plazo que debe ser estratégica tanto para el sector público como para el privado.

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