Desde Colombia, con la impronta del arte efímero
Durante al menos un mes los barilochenses podrán observar las imágenes que Sergio Mancera va plasmando con tizas en alguna calle de la ciudad.
Que las nubes preanunciaran lluvia no impidió que el miércoles, aproximadamente a las 14, el colombiano Sergio Mancera tomara ubicación entre las arcadas del Centro Cívico.
Desplegadas algunas pertenencias sobre la piedra que tapiza el inicio de la calle Mitre recientemente remodelada, una figura comenzó a tomar forma. Pasados unos minutos de las 18, el joven ejemplar de ciervo colorado plasmado en la piedra asomaba atrayendo miradas de los transeúntes. “En verdad debería dibujar el ciervo autóctono, el huemul, porque el colorado es una especie introducida que está afectando el ecosistema. Pero bueno, es el más reconocido…”, explica.
“Hace tres años estudiaba artes plásticas. Dejé la carrera por salir a viajar y encontré esta forma de poder vivir con mi arte sin necesidad de venderle nada a nadie ni que nadie me contrate”, cuenta Sergio y agrega: “Llegué hace una semana. Viajando en bicicleta, salí de Buenos Aires en febrero. Estuve un mes en San Martín de los Andes, recorrí la Ruta de los Siete Lagos y me quedaré aquí al menos un mes, que es el tiempo que tengo pagado en el hotel donde me alojo. Bariloche me ha tratado bastante bien así que cuando venza, voy a ver si me quedo otro tanto porque la verdad es que estoy contento acá”.
Su interés por los lugares que visita queda manifestado en su intención de “homenajear las culturas nativas. Si hay alguna comunidad indígena los pinto con toda su vestimenta, trato de poner algo de su cosmovisión. En San Martín de los Andes hice unos dibujos muy bonitos de unos mapuches, más o menos me explicaron qué era el cultrún, quién era la machi y quién era cada uno de los personajes que aparecían, porque los había descargado de internet. Fue enriquecedor para mí, para todos creo”, evalúa.
Dibujado y coloreado con tizas, el diseño va configurándose y nutriéndose de materiales “que elaboro yo mismo a partir de yeso y pigmentos que consigo en ferreterías, ferrite le llaman acá, de todos los colores. Hago mis propias mezclas, porque las tizas comunes vienen muy pastel, muy blanco. Las hago con tonos más concentrados”.
El piso escogido “ayuda bastante. Cuando es cemento muy poroso me demoro más porque toca meter la tiza en cada uno de los huecos. Es mucho más desgastador para las manos. Esta piedra fija bastante bien la tiza y se avanza muy rápido”, describe.
Es arte efímero: “Me voy, en un par de días desaparece y vuelvo a dibujar algo encima”. Muchos ocasionales observadores toman sólo unos segundos para reparar en la figura que parece emerger de la base plana. Otros sienten la necesidad de retribuir con alguna palabra de aliento o dinero.
Iniciado su viaje hace tres años, Sergio recorrió Colombia y Ecuador en bicicleta. “Pero estaba cargando mucho peso, porque aparte soy artesano y llevaba semillas, hilos, piedras, tizas, los pigmentos. En un punto la carga pesaba 38 kilos. Entonces, en la frontera de Ecuador con Perú vendí la bicicleta y seguí viaje mochileando, a dedo. Recién en Buenos Aires me entró la nostalgia por el viaje en bici e hice pedaleando esos kilómetros hasta acá”, reseña.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite desde $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios
Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.
Gracias y disculpas por las molestias.
Comentar