Diseño con historia
A apenas dos kilómetros de Pucón, en Chile, está el hotel Antumalal, construido en los 40 con inspiración de la Bauhaus.
Ingresar al hotel Antumalal (Corral del Sol) es una experiencia única, producto de la conjunción de un entorno natural imponente, un fuerte diseño arquitectónico manifiesto y su historia inspiradora. Sólo las imágenes pueden transmitir lo que significa esa extrema relación entre vegetación y lago que conviven a sólo 2 kilómetros de la ciudad de Pucón. Infinitas especies de arbustos y enredaderas enmarcan la inmensidad del lago Villarica, que hoy se puede contemplar desde cualquier ventana del hotel.
Ese lugar fue el que eligieron Guillermo y Catalina Pollak para inaugurar Café del Lago Antumalal ofreciendo a sus invitados degustar recetas ancestrales que con ellos migraron de Praga. Ese fue el mismo lugar que en 1945 deslumbró al arquitecto Jorge Elton quien junto con el mismo Guillermo Pollak diseñó la construcción del hotel. Influidos por el movimiento Bauhaus pensaron en una construcción que se integrara de manera armoniosa y funcional con el entorno. El resultado fue un edificio único que no tardaría en adquirir reconocimiento internacional, hospedando a personalidades como la reina Isabel de Inglaterra, Neil Armstrong, James Stewart, Adla Stevenson, Barry Goldwater y Emma Thompson, entre otros.
El terreno donde está emplazada la estructura principal del hotel es rocosa y con una importante pendiente que de alguna manera obliga a extender las superficies en volado, en la longitud de la ladera para alcanzar visualmente el lago. Su construcción está realizada en hormigón, en parte de la fachada revestida con piedra autóctona y grandes ventanales vidriados. En su interior abunda la madera propia de la zona con terminado en laca, tanto en el mobiliario como en el revestimiento. Por ejemplo, en el salón comedor se montaron paneles longitudinales de araucaria que conservan en sus lados la corteza original del tronco. Los detalles de mesas y sillas, en muchos casos conservan el diseño original propuesto por Jorge Elton, en los que los materiales de la región componen figuras sobrias y ligeras.
El edificio tiene en su recepción y hall de ingreso el pivote sobre el que confluyen dos alas que capturan las mejores vistas del lago Villarrica. Hacia el norte se distribuyen de manera consecutiva más de la mitad de sus habitaciones, que en una sola planta están comunicadas por un pasillo amplio y luminoso.
En el ala sur se extiende el salón comedor del restaurant Parque Antumalal y en una planta superior, el resto de las habitaciones desde donde se puede ver la costanera y los edificios más altos de la ciudad de Villarica. A sus tres salas de estar y al bar se accede desde el mismo hall, generando un área común en la que sus huéspedes realizan actividades sociales de interior.
Guardando una verdadera y sofisticada integración con su entorno también en las últimas reformas se construyó una piscina y posteriormente el Spa Antumaco (Lugar de Sol y Agua) que tomó la mitad de la piscina original creando una al interior y otra exterior para mantener su continuidad a partir de su división con vidrio. Al estar emplazado en una terraza inferior el spa no pierde nada de la imponente vista al lago.
(Fuente: Patagonia Construye)
Ingresar al hotel Antumalal (Corral del Sol) es una experiencia única, producto de la conjunción de un entorno natural imponente, un fuerte diseño arquitectónico manifiesto y su historia inspiradora. Sólo las imágenes pueden transmitir lo que significa esa extrema relación entre vegetación y lago que conviven a sólo 2 kilómetros de la ciudad de Pucón. Infinitas especies de arbustos y enredaderas enmarcan la inmensidad del lago Villarica, que hoy se puede contemplar desde cualquier ventana del hotel.
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