El buen capitán
No todos los capitanes tienen la misma visión de una tormenta. Lo que para uno puede ser sólo un problema “temporario” para otro es el fin del mundo: todo depende de cuán buen navegante sea, qué experiencia tenga y cómo lleve la cabeza plantada. En particular, el capitán experto no pelea contra la tormenta y hasta puede permitir que esta le cambie el rumbo mientras dura, pero al mismo tiempo explica la base de sus decisiones a su tripulación y pasaje: sabe que tanto el tripulante como el pasajero confían en el capitán experto y temen estar a merced de un amateur, un cobarde o un loco, esos que son capaces de ahorcan a cada uno de los tripulantes y pasajeros con el fin de aligerar peso y evitar que se hunda el barco. Los que así no lo entienden están condenados a seguir los pasos del capitán Bligh, del HMS Bounty, que pese a ser un eximio marino no logró ganarse el respeto de la tripulación y terminó él mismo a la deriva. Porque en última instancia “el buen capitán” sabe que lo que más cuenta no es el barco sino la gente que éste lleva adentro.
Leonardo Peusner
DNI 571.871