El primer relato


Nuestros ancestros pasaron del medio de la escala de depredadores a la cima en unos pocos cientos de miles de años. Algo desequilibró el desarrollo natural: la aparición del lenguaje y la cultura típicamente humanas.


Se acaba de fechar fehacientemente una pintura rupestre de unos 4 metros de largo que se había encontrado en una caverna de las islas Célebes en Indonesia: fue realizada hace casi 44.000 años. La composición incluye dos jabalíes y cuatro búfalos enanos cercados por ocho figuras humanas -representadas en una escala menor que la de los animales-. Esos personajes parecen estar acechando a las presas. Esta no solo es la más antigua imagen figurativa jamás encontrada (unos 10.000 años anterior a las ya registradas en las famosas cavernas de Europa), sino que es además el primer relato producido por los humanos; ya que una escena pictórica es esencialmente un cuento.

“Este descubrimiento nos obliga a preguntarnos si los humanos modernos desarrollaron la capacidad artística al poco tiempo de que salieron de África (hace unos 70.000 años)”, dice Adam Brumm, arqueólogo de la Universidad Griffin de Australia y coautor del descubrimiento que se ha publicado hace 10 días en la revista Nature.

Hasta ahora la escena pictórica (o relato visual) más antigua que se conocía estaba en la cueva de Lascaux, Francia, y la protagonizaba una figura humana con cabeza de ave y pene erecto que parece enfrentarse a un bisonte destripado. Pero el relato pintado en la cueva de Lascaux tiene unos 20.000 años menos que el que se ha encontrado ahora en Indonesia.

Varios descubrimientos recientes están cambiando la forma en que se pensaba el Paleolítico hasta hace muy poco. Uno de los descubrimientos más importantes en este nuevo conjunto de hallazgos es un trazo en zig zag grabado en una concha marina hace 400.000 años, que se considera que es el primer dibujo de la humanidad. Se atribuye al Homo erectus, un ancestro de los humanos actuales que fue el primero en salir de África. Ese dibujo se halló en la isla de Java, también en Indonesia.

El año pasado se dio a conocer a la comunidad científica el primer dibujo de los Homo sapiens: son unas esquemáticas rayas hechas en Sudáfrica hace 73.000 años. Algunas de las figuras humanas de la cueva parecen tener hocico o pico. “La capacidad de inventar historias de ficción pudo ser la etapa clave en la aparición del lenguaje y el pensamiento humano” agrega Brumm en el estudio recientemente publicado en Nature.

“Pintar algo que no existe, especialmente en el contexto de una escena que podríamos considerar rutinaria para ellos, como es una escena de caza, es muy significativo”, dijo María Martinón-Torres, directora del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana cuando fue consultada por diario El País, de España, para evaluar estos nuevos descubrimientos.

Contar historias

“Me parece conmovedor encontrar las raíces profundas de algo que es tan genuinamente humano como la capacidad de contar historias. Incluso si lo que pretendían únicamente con esas figuras era rememorar una hazaña pasada, ensalzar la valentía o la bravura de algunos cazadores atribuyéndoles capacidades sobrehumanas; es maravilloso pensar que quizá estemos admirando la primera metáfora de la prehistoria”, añadió la paleoantropóloga Martinón-Torres.

Hace 6 millones de años nació la abuela de todos los homínidos. Un espécimen femenino de los grandes monos dio a luz a dos hembras: de una de ellas nacieron los que llegarían a ser los chimpancés actuales y de la otra hembra provenimos nosotros.

Pero debieron pasar millones de años para que ese homínido lograra ubicarse por encima de todas las demás especies animales.

Pensemos que hace solo 300.000 años nuestros antepasados solo estaban en el medio de la escala de los depredadores -muy por debajo de los grandes felinos, por ejemplo- y que en apenas unos cientos de miles de años pasaron a la cima.

Ese cambio tan repentino solo puede haber sido logrado por algo que desequilibró completamente el desarrollo natural: la aparición del lenguaje y la cultura típicamente humanas.

Gracias a los nuevos descubrimientos ahora podemos conjeturar que el lenguaje y la posibilidad de construir relatos (la posibilidad de crear ficciones y de compartir esas creencias; que es lo que hace que los humanos podamos vivir en sociedades complejas) son más antiguas de lo que se creía.

Según Nietzsche lo propiamente humano es creer en las ficciones. Nos gusta pensar que somos muy racionales, pero lo cierto es que nos dominan las creencias sin fundamento empírico (desde las simpatías políticas a los dogmas religiosos, pasando por las identidades sexuales o étnicas).

De alguna extraña manera creemos que somos lo que desearíamos ser.


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Nuestros ancestros pasaron del medio de la escala de depredadores a la cima en unos pocos cientos de miles de años. Algo desequilibró el desarrollo natural: la aparición del lenguaje y la cultura típicamente humanas.

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