En la dulce noche

En la dulce noche del eterno tiempo, solo frente al viento, cerrando mis ojos me dormí riendo.

Yo encendí ese fuego, yo asomé ese leño cuando el cielo triste me dejó de lado.

Después ciertas pautas me abrió ese camino, pude ver la llama vibrando conmigo, me quedé con nada, con lo más divino.

Remuevo las brasas, me tomo este vino, mi alma se enciende, lo demás es farsa, importa el mañana, no existe.

Roberto Savasta

DNI 14.251.572

Bariloche


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