Entrevista a Gennuso y una mirada de la organización social

Una larga lista de entidades e instituciones jugaron un rol clave en la construcción de una ciudad mejor. El intendente analiza aquí los méritos y las falencias de las organizaciones comunitarias.

En los 115 años que tiene Bariloche, las organizaciones sociales fueron clave en la construcción del presente de la ciudad: desde los defensores del medio ambiente hasta las entidades educativas, uno de cuyos exponentes es Gente Nueva, la fundación que presidió durante años el intendente Gustavo Gennuso y que creó, desde el barrio Virgen Misionera, una red de escuelas para los sectores de menores recursos económicos.

En este suplemento, mostramos algunas de las organizaciones que trabajan por una ciudad mejor.

El intendente Gustavo Gennuso se inició en la política hace apenas una década, cuando integró el grupo fundacional del partido Pueblo. Y llegó al gobierno de la ciudad en diciembre de 2015, en un tercer intento.

Pero la actuación pública acumulada en su currículum es mucho más larga y destaca como dato principal su paso por la fundación Gente Nueva, que nació en Virgen Misionera y desarrolló una vasta tarea educativa en sectores populares, con jardines, escuelas y talleres “de gestión social” que cubren esa necesidad en distintos barrios de Bariloche.

En diálogo con “Río Negro” Gennuso repasó esa experiencia y reflexionó sobre los méritos y las falencias de las organizaciones comunitarias.

P- ¿Cuánto incidió su formación como dirigente de organizaciones sociales en su carrera política?

R- Todo fue experiencia acumulada. Yo trabajé mucho en las organizaciones sociales, muchísimo, y eso seguramente me influye en la mirada de todos los días y en algunas cuestiones, como prever que desde todos los lugares se pueden aportar cosas nuevas e interesantes al Estado. Por ejemplo, la capacidad que tienen las organizaciones de trabajar en red no es común que la tengan los gobiernos. Nosotros lo tenemos naturalmente porque así sobrevivimos. Es una incorporación que uno hace sin querer.

P- ¿Cuántos miembros de su gobierno provienen de organizaciones sociales?

R- Obviamente uno busca a la gente en el sector que tiene confianza. Marcelo Ruival (secretario de Gestión Urbana), Ana Gerón (subsecretaria de Cultura), Gabriela Rosenberg (subsecretaria de la Función Pública) y Gabriela Martínez Von Scheidt (exsecretaria de Desarrollo Social) tienen ese antecedente. No mucho más.

P- ¿Qué le dio ese paso previo por las ONG para aplicar en la política, que tal vez es un poco más mezquina?

R- ¿Y quién dijo que no es mezquino el ámbito de las organizaciones? Ahí corre también eso de ‘quién tiene el ego más largo’. Creer que son buenas y el resto malo, no va. Hay gente buena, mala y jodida como en todos lados. Esa experiencia me dio método de trabajo. Así como yo llevé mucho de la cuestión ingenieril a la organización social, también seguramente lo traslado a donde estoy ahora. No digo que sea bueno o malo. Es así la historia.

P-¿Cuántos años de trayectoria suma en el trabajo social?

R- Llegué en 1982 a Bariloche y ya a los tres meses me había juntado con el Negro (el padre Juvenal Currulef) para ayudarlo a hacer la escuela Virgen Misionera. Empezamos como una comisión de jóvenes, no éramos todavía la Fundación Gente Nueva, que se conformó recién 1989. Yo la presidí desde el principio y durante 20 años. Pasamos por muchos ciclos diferentes. También fui fundador del Equipo Pastoral de Tierras de Virgen Misionera.

P-¿Hay una contraposición entre las ongs y los partidos políticos? ¿Los que trabajan en esas organizaciones desprecian de algún modo la militancia política?

R- Yo lo vería al revés. Creo que el sector político tradicional al llega al gobierno tiene a veces un resquemor con las organizaciones de la sociedad civil. El defecto que veía desde las organizaciones es un cierto pecado de soberbia, de creer que nosotros hacemos bien las cosas y todos los demás las hacen mal. Las organizaciones son necesariamente sectoriales o temáticas. No ven en 360. En cambio desde acá tenés que ver todo.

P- ¿Usted convocó a trabajar a las organizaciones sociales desde el gobierno? ¿Hizo lo que le hubiera gustado que hicieran cuando estaba en Gente Nueva?

R- Muchos de los proyectos que pienso, que hago, sobre los que me asesoro, vienen de dirigentes importantes de organizaciones sociales. No siempre de Bariloche, pero sí amigos míos de toda la vida. Porque confío en ellos y porque saben de temas que yo no sé.

P- ¿La relación entre el gobierno y las organizaciones la ve distinta ahora?

R- Me di cuenta de que durante largo tiempo fui crítico de que las organizaciones sociales le pidan a los gobiernos. Mirábamos sólo nuestro pedacito y no el todo. Nos pasó mucho en los 90, que teníamos 15 ó 20 años de trayectoria, íbamos creciendo, y una coma de una ley o un decreto chiquitito nos mataba todo el trabajo. Era volver a remar. Entonces me dio mucho que pensar. Este es un lugar que empodera a la gente, que crea protagonismo, pero no es un lugar de transformación potente. Las organizaciones sociales son lugares de transformación, pero la potencia del Estado es diferente.

P- ¿Qué función cumplen las organizaciones en la comunidad? ¿Si no estuvieran habría que promover su creación y diversificación?

R- Bariloche debe ser la ciudad que más organizaciones tiene. De la provincia seguro y del país, debe andar por ahí. De todos los temas, desde lo ambiental a lo asistencial. Yo creo que así como la critico, la mirada temática es importantísima. Porque a veces las organizaciones están en temas donde el Estado no está presente. Si las organizaciones sociales pueden trabajar manteniendo su identidad, su independencia, sin ser cooptadas por el Estado, me parece que son muy valiosas. Tienen llegada a lugares al que Estado no puede llegar, aunque quiera. Porque no puede ser tan particular, tan específico. La focalización a veces es necesaria. Muchas veces van a la vanguardia en la línea de pensamientos. Lo veo mucho en cuestiones como el medio ambiente o la energía renovable.

“La gente siente que el cambio es posible”

Datos

Gennuso también habló sobre la marcha de su gobierno.
P- ¿Está mejor la ciudad que cuando usted asumió?
R- No pongo puntaje, porque soy muy crítico de mí mismo. Estamos mejor. No tanto por la ciudad, sino porque muchos vecinos sienten de verdad que es posible crecer y cambiar algo. Y eso me da la pauta de que estamos mejor.
P- ¿Qué obras van a inaugurar antes del final de la gestión, en diciembre del 2019?
R- La calle Mitre, la terminal seguramente. Vamos a empezar a vender el polo tecnológico. Quizá en dos años se van a encontrar con un nuevo sector del puerto, con una nueva costanera. Ojalá podamos inaugurar o por lo menos tener en construcción el Centro de Convenciones. También vamos a inaugurar la planta depuradora, el gasoducto, me parece bastante.

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