Época de medidas y de tácticas cortas
De qué se trata el gobierno de Carreras. El interrogante flota un año después de su asunción, aunque la pandemia ofrezca cierto pretexto.
La identidad gubernamental está circunscripta –por ahora– a la personalidad de la mandataria, con un mando duro y marcial.
El andar que le impregna al gobierno es bien fluctuante, entre la impuesta continuidad y su íntima intención de transformación. Esa disyuntiva no está resuelta y explica la creciente tensión entre la gobernadora y el senador Weretilneck.
La marcha cotidiana tiene virajes sorprendentes, que desestabilizan, en especial, al oficialismo. Carreras pulverizó el viernes su presupuesto, aprobado hace una semana. Esa previsión contiene el plan de obras, con su reparto municipal. La gobernadora les dijo a los intendentes en Regina que lo presentado y sancionado no era el listado. Habló de “problema de carga” y afirmó que Obras Públicas trabajaría sobre el “proyecto original”. Si así ocurrió, se ignora y menos se explica por qué el gobierno no hizo esa corrección en el debate parlamentario, que tuvo censuras opositoras y una rectificación de proyectos por parte de Obras Públicas. En cambio, días después, Carreras finiquita su promocionado presupuesto de “transversalidad”.
Ese espíritu mudable del gobierno también derivó en la semana en otro retoque de su estructura, tras la reciente modificación de Seguridad que pasó de ministerio a Secretaría de Estado. Esa reforma no significa una baja de jerarquía, se insistió entonces. Ahora se anuncia que Cultura, que es una Secretaría de Turismo, se sumará al gabinete para su “jerarquización”, lo cual exigirá otra alteración de la ley ministerial.
La promoción de Cultura es producto de un atajo. Carreras reparó que la ministra Marta Vélez no puede funcionalmente con Cultura y tiene contrapuntos con su secretario Ariel Ávalos. Su solución fue simple: modificar y separar ambas áreas.
El gobierno hurga por una identidad, centrada aún en la personalidad de la gobernadora. La gestión fluctúa entre la impuesta continuidad y la transformación pensada por Carreras.
Cruzada por la pandemia, Carreras indaga iniciativas que marquen su gestión, y se apunta con los loteos de Suelo Urbano o construir una salida con Nación a los conflictos mapuches. Piensa en un camino, sin tutelaje.
Carreras se interesa pero margina la política militante. Así en el oficialismo se desvanecen aquellas instrucciones que Weretilneck bajó en noviembre del año pasado a los nuevos y viejos electos de Juntos. “Estar cerca, escuchar y anticipar”, repitió mientras machacó con una fuerte “coordinación” y “buen diálogo” con los municipios. El senador advierte que su sucesora descree o descuida esos pilares fundacionales. Ya no oculta su desencanto en charlas con intendentes o líderes locales.
A un año del recambio, el Frente de Todos también padece porque no presenta vestigios de conversión, cuya dirigencia pregona mientras peregrinan por un conductor del proceso. Alejandra Mas, la presidenta del PJ, se reunió en Buenos Aires con Martín Doñate. Pero el senador no resolverá todavía nada sobre su potencial candidatura para el 2023.
El FdT no presenta vestigios de conversión, y sigue en la búsqueda del conductor. Doñate va a esperar hasta el 2022 y María Soria está concentrada en el municipio.
Esperará hasta mediados del 2022, en especial, el paso de la elección del año próximo. Sí le contó su idea a Mas: un frente amplio, “con actores políticos” reales, “no con sellos”, y así polarizar con Juntos. Le habló además de apertura con su reunión con intendentes y la presidenta de la UCR, Lorena Matzen.
Ocupada en su prioridad municipal, María Emilia Soria otea y, poco a poco, asume el recambio sorista. Ella, a través de José Berros e Ignacio Casamiquela, impuso la resistencia legislativa al presupuesto. No era, tal vez, la postura mayoritaria, pero se priorizó un voto conjunto. El bloque también clama por una estrategia. Luis Albrieu lo expuso cuando cruzó a Berros por su mordaz actitud. “No se puede ser oposición de Whatsapp. Si van a hacer así, bueno, hay que denunciar, como lo hacía (Nicolás) Rochas”, lo desafió.
Época extraña en Río Negro. Tiempo de proyectos y tácticas cortas.
De qué se trata el gobierno de Carreras. El interrogante flota un año después de su asunción, aunque la pandemia ofrezca cierto pretexto.
La identidad gubernamental está circunscripta –por ahora– a la personalidad de la mandataria, con un mando duro y marcial.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora