La escuela: ¿Una hora más para qué?
Muchas veces nuestra clase política cuando siente que su credibilidad toca fondo realiza anuncios pirotécnicos para intentar lograr los favores de la gente. Una muestra fehaciente es esta trasnochada idea de agregar una hora más a la educación primaria como si eso fuese a mejorar la educación argentina que ya sabemos que atraviesa una crisis profunda porque promete lo que no cumple.
Una hora más tal como marcha el sistema solo traería innumerables trastornos y muy pocos beneficios. Entre los trastornos está el de la organización familiar que habría que planificarla nuevamente con las dificultades que ello implica; innumerables docentes de primaria trabajan en el nivel secundario o en otras labores fuera de lo educativo. Estas líneas pretenden centrar su mirada en lo pedagógico y no en aspectos relacionados con la infraestructura o la situación salarial que son también muy importantes.
Los cambios en la educación deben ser estructurales y por lo mismo serán lentos. Si queremos realizar una acción más directa y perentoria está la implementación de parejas pedagógicas (es decir dos docentes por curso) en los tres primeros años para que al final de tercer grado los/as alumnos/as estén alfabetizados y puedan realizar las cuatro operaciones básicas de matemáticas. Secuencias, situaciones problemáticas, proyectos de aprendizaje integrado yuso de la tecnología son parte de ese camino irrenunciable que hay que trazar y profundizar ahora.
La reforma estructural comienza por la reforma de los institutos de formación docente. El maestro “todo terreno”, que hoy da matemáticas en tercer grado y mañana sociales en sexto y pasado lengua en primero es ya una figura del pasado. Necesitamos maestros especialistas, ya sea por ciclo o bien por espacios curriculares, que sean sólidos y competentes en su área de conocimiento. Necesitamos que tanto los docentes de primaria como de secundaria sean examinados con cierta frecuencia para poder detectar en qué aspectos deben mejorar y perfeccionarse. Pero también necesitamos sí o sí mejorar el contexto educativo.
Estas pocas ideas desgranadas tienen el fundamento de haber transitado muchos años por las aulas y de ver a lo largo del tiempo un declive que nos duele a todos. La educación merece un debate nacional serio, responsable y que involucre a todos los sectores. Así, al tun tun y a las apuradas, una hora más de clase es igual a más de lo mismo.
Muchas veces nuestra clase política cuando siente que su credibilidad toca fondo realiza anuncios pirotécnicos para intentar lograr los favores de la gente. Una muestra fehaciente es esta trasnochada idea de agregar una hora más a la educación primaria como si eso fuese a mejorar la educación argentina que ya sabemos que atraviesa una crisis profunda porque promete lo que no cumple.
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