Eximido pero con tarea para el hogar
Mario Rojas
Al gobernador Omar Gutiérrez no le interesó ponerse una nota numérica a modo de calificación de lo que fue su gestión en el sexto año al frente del Poder Ejecutivo provincial y dijo que es una tarea que deben hacer los vecinos.
Si el año político estuviese dividido en tres cuatrimestres, la nota del último se compensa con las bajas de los primeros, por eso el eximido, porque se termina el año con una inyección (esperada por cierto) de recursos como un bálsamo al ritmo de la reactivación.
Y como tomó nota de qué fue lo que estuvo flojo en su gestión y que las urnas se lo mostraron, el sector oficialista del MPN encaró un ascenso de una montaña desde cuatro laderas. A cada ladera le puso nombre: gestión de gobierno, comunicación de gobierno, gestión política y campaña electoral.
El sector opositor en el MPN también desplegó atisbos de estrategia. No hay definiciones estáticas, todavía, pero ambos se miran de reojo. Saben que el partido revive y renace cuando hay elecciones y se avecina el cambio de autoridades. Gutiérrez ya le marcó la cancha al diputado nacional Rolando Figueroa quien, conocedor como pocos de dónde está el cartílago en el esqueleto que sostiene al partido-estado, le había cantado falta envido cuando le planteó que el presidente del partido no podía tener también el cargo de gobernador.
El gobernador y presidente del partido lo acusó de discriminarlo. Quedó en claro que a ambos les interesa el partido en términos institucionales porque es una herramienta para poder subir una de las laderas que se plantearon como objetivos a cumplir durante el año que comenzará el próximo sábado.
Claro que si oficialismo del MPN se presenta a la elección y gana, el opositor bajará un escalón, pero si la situación se da al revés podría ser desventajoso. Durante la gobernación de Jorge Sapag, la titularidad del partido estuvo bajo la figura del entonces exgobernador Jorge Sobisch quien llevó adelante una discreta acción política a tono con el descrédito personal que debía digerir. Los otros gobernadores hicieron gala del liderazgo personalista con el monopolio de las decisiones.
El modelo político neuquino se mantiene con matices. Como dijo el investigador en historia Fernando Aizicson, en Neuquén existen dos oposiciones: una, la que insiste en la vía electoral,logra ingresar al parlamento local y está representada por partidos de proyección nacional y la segunda, la que se expresa a través de la protesta social, básicamente sindicatos estatales de educación y salud (ATE-ATEN), organismos de DerechosHumanos, organizaciones sociales, comunidades mapuches y partidos de izquierda.
El MPN ya aprendió a lidiar con la primera oposición a la que pareció entretener en el parlamento con una discusión en relación con un endeudamiento que, salvo los economistas que asesoran al Frente de Todos y a Juntos por el Cambio, se consideraba que iba a ser innecesario por las expectativas de reactivación. Lo tomaron, en términos políticos como un mea culpa por haber aportado leña al fuego de los autoconvocados en el que el MPN quedó paralizado. La composición del Concejo Deliberante en la ciudad de Neuquén así lo demuestra. También es posible que haya réplicas en la Legislatura donde hubo un chapuzón de política cuando se aprobó el presupuesto.
Con la segunda oposición se complica más y tal vez sea una de las razones de la entronización del ala más política del MPN en el gabinete tecnocrático (y hasta silencioso, no porque no hablaban, sino porque incomunicaban) como es el caso de Educación.
La campaña ya empezó en el interior del partido del poder y el ecosistema político neuquino se pone en marcha con funciones que se ganan por poder o presión o que le son asignadas por quien tiene la sartén por el mango.
En ese esquema de proselitismo habrá un atisbo de discusión sobre la economía neuquina.
Mario Rojas
Al gobernador Omar Gutiérrez no le interesó ponerse una nota numérica a modo de calificación de lo que fue su gestión en el sexto año al frente del Poder Ejecutivo provincial y dijo que es una tarea que deben hacer los vecinos.
Si el año político estuviese dividido en tres cuatrimestres, la nota del último se compensa con las bajas de los primeros, por eso el eximido, porque se termina el año con una inyección (esperada por cierto) de recursos como un bálsamo al ritmo de la reactivación.
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