Homenaje a Finzi: «Profesor»
Su ojo, en el horizonte atiborrado de luz. Mallarmé (1)
Del eterno Azur, la serena alegría lo encamina a la clase. El profesor Finzi atraviesa sonoramente Humanidades con saludos dispersos y gentiles… mientras siente a los pájaros, ebrios de estar entre espumas desconocidas y los cielos (2)
Lo suyo es la puntualidad estricta de la ceremonia, la sonrisa generosa y el eterno portafolio escolar de cuero donde conserva las palabras y los personajes, siempre vivos.
Nada, ni los viejos jardines que los ojos reflejan, ni la claridad desierta de la lámpara sobre el papel vacío que la blancura preserva por las noches, retendrá ese corazón que en el mar y el desierto -sobre todo patagónico- se templa (3).
En el aula de leyenda que una vez fuera biblioteca, Alejandro comienza otro viaje con palabras que se irán encendiendo en los momentos por venir, en una nueva clase de Literatura Europea. Crece la atención, algunas sonrisas, pupilas dilatadas, ansiedad, goce, un ojalá por leer todos los libros… y por momentos nos alcanza la brisa marina: Mallarmé está entre nosotros con poesía fresca recién leída:
Et, peut-être, les mâts, invitant les orages
Sont-ils de ceux qu’un vent penche sur les naufrages
Perdus, sans mâts, sans mâts, ni fertiles îlots…
Mais, ô mon cœur, entends le chant des matelots!
Y quizás los mástiles, invitando a la tormentas,
Son de aquellos que el viento inclina en los naufragios
Perdidos, sin mástiles, sin mástiles, ni fértiles islotes…
¡Pero, oh mi corazón, escucha el canto de los marinos!
Se desatan los poemas y la facultad ahora es un templo con vivos pilares donde… los perfumes, los colores y los sonidos se responden… Entonces, Rimbaud camina por la barda -era de fatigar el desierto- y Baudelaire – flaneur eterno- el Bajo Neuquino.
Y ya no importan el frío, la luz cenicienta, los autos que aúllan la avenida. La poesía los vuelve innecesarios, como la hora, la muerte y el Hilton de la esquina.
1 Son oeil, à l´horizon de lumière gorgé Les Fenetres.
2 Je sens que des oiseaux sont ivres / D’être parmi l’écume inconnue et les cieux !…. Rien, ni les vieux jardins reflétés par les yeux / Ne retiendra ce coeur qui dans la mer se trempe , Mallarmé, Brise Marine.
Fernando Luis Frassetto
Su ojo, en el horizonte atiborrado de luz. Mallarmé (1)
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora