La cerveza artesanal copó la ciudad
Tres fábricas cipoleñas cuentan cómo viven el crecimiento de esta actividad que, para ellos, más que trabajo es una pasión.
La cerveza artesanal hace posible la unión entre varias pasiones, como la literatura, la música y las ganas de crear, trabajar y divertirse al mismo tiempo. En el último año, la ciudad vivió un auge en cuanto a la fabricación de esta noble bebida. Esto aportó sin dudas un amplio abanico de sabores que surgen de los diferentes estilos que se elaboran en las fábricas que están asentadas en Cipolletti. El característico botellón de cerveza artesanal y la cerveza tirada fueron ocupando espacio en cada bar, mesa familiar y en los encuentros con amigos.
Con plantación propia
Rodolfo García y Gastón Mich prefieren llamarse “trabajadores de la cerveza” en vez de utilizar el término “maestros cerveceros”. Junto a Manuel Osete elaboran cada día la cerveza Nihilista, una marca que se asienta en dos grandes bases: la ciencia y el arte. Además cuenta con una particular característica: tener una plantación de lúpulo propia, algo poco común en la zona. Si bien no les alcanza para toda su producción la utilizan para darles sabor a algunas variedades.
Afirmados sobre los barriles de cerveza, recuerdan cómo surcaron el camino para dar vida a Nihilista, que surgió como fábrica a fines de enero del 2014. Sin embargo un año antes tuvieron que emprender la preparación previa para empezar a trabajar. “Esto está construido de cero, pensado como una construcción para una fábrica. Los equipos también se hicieron de cero con desarrollo propio”, explicó Gastón.
La palabra trabajo es recurrente y “fundamental”, explicaron los socios, al igual que el sacrificio, el tiempo, las ganas y la pasión. En cada cerveza que se toma en un bar, en apenas unos minutos, hay un trabajo enorme en cuanto a la elaboración, en cómo se hace y el trabajo que requiere el hacer la cerveza, explicó Rodolfo.
“La cerveza tiene dos grandes patas: la ciencia y el arte (…) hay una gran parte artística pero siempre está apoyada en el conocimiento que vos tenés para lograr esa parte artística”, resaltó.
Con respecto al surgimiento de otras fábricas en la zona, tanto en Cipolletti como Neuquén, Gastón aseguró que la ciudad se ha transformado en un polo importante –en cuanto al rubro– más allá del consumo que es algo que se da de forma generalizada en otras ciudades. “A nivel país obviamente la cerveza artesanal está en aumento en forma constante. Acá en la zona pasó lo mismo”, remarcaron.
Música en el aire
A unos pocos kilómetros de esa fábrica, sobre la Ruta 151, se encuentra Crafter. Allí se respira rock, grunge y también otros estilos musicales. La elección de los temas es totalmente democrática, explica el maestro cervecero Osvaldo “Bugui” Buggiano. Es que ese disfrute auditivo le da la chispa especial a la cerveza que es el resultado de cada jornada de trabajo. Difícilmente se puede imaginar sentado en una oficina ejerciendo su rol de administrador de empresas, que sí logra hacerlo en la fábrica que creó junto a su socio y amigo Axel Tiemroth.
Si bien el sueño de Osvaldo de emprender camino en la fabricación de cerveza comenzó hace ocho años, en Buenos Aires, recién hace unos cuatro años le dieron vida a Crafter en una chacra cipoleña.
Con respecto al boom de la cerveza artesanal en Cipolletti, el maestro cervecero explicó que ese surgimiento, explosivo, no se dio en otros lugares.
“La ola de cerveza artesanal venía fuerte pero en Cipolletti era algo desconocido. Tomó una fuerza que hace ocho años era impensada (…) la fuerza que tomó acá no se dio en otros lugares”, remarcó Osvaldo.
Para él, el crecimiento y la pasión por la cerveza artesanal, y todo lo que gira en torno a ella, se hablan en distintos ámbitos, tanto en un bar, como en la calle y en la fila que se forma en el Growler, explica.
Osvaldo asegura que comparten la misma pasión, tanto el que fabrica como el que la disfruta. Esa pasión la transforma en algo cultural y deja a un lado lo que probablemente pueda llegar a ser una moda. “Hace un par de años supe que quería hacer cerveza y dedicarme a esto porque nos apasiona y nos divierte, pero quizás no esperábamos tan rápido el crecimiento que tuvo la cerveza artesanal”, remarcó el maestro cervecero de Crafter.
Birra, libro s y mitos
Ya en la zona urbana de Cipolletti, en el corazón del barrio San Pablo, se encuentra Federico Franke, que es maestro cervecero de Kalevala junto a su socio Gabriel Ruiz. En ese espacio se puede mezclar “el amor” por la cerveza artesanal, por la literatura y por la mitología finlandesa, europea y también la local.
El interés de ambos de iniciarse en la fabricación de la cerveza artesanal comenzó hace tres años, aunque Kalevala nació dos años después y continúa creciendo, en el local que está ubicado en San Martín esquina Uruguay. “Desde el día que empezamos a cocinar no paramos nunca”, recordó Federico.
En todo este proceso vivieron varios cambios, como el de pasar de 50 litros a 1.000 por cocción, sumado a lo que significó adaptarse al equipo nuevo que se utiliza para la elaboración. La idea, explicó, era no pensar tanto en el mercado sino más bien hacer cerveza que les gustara a ellos y de la mejor calidad que pudieran.
En relación al crecimiento que tuvo la cerveza artesanal en el último tiempo, Federico asegura que hay una mezcla de dos cosas: de moda y de “un cambio cultural” por parte de la gente, que busca disfrutar de cosas de mejor calidad tanto en cerveza industrial como artesanal.
“Es similar a lo que pasó con los vinos. La gente empezó a aprender, a probar, y cuando pasa esto el mismo paladar empieza a pedir otros sabores”, remarcó.
Tanto él como otros de sus colegas desconocen el porqué del boom que se da por esta bebida en Cipolletti. Sin embargo, Federico explicó que el amor por la cerveza artesanal viene desde hace tiempo y que surgió por los creadores de la cervecería neuquina OWE y la local Nihilista. “Ellos empezaron con la movida en Neuquén y en Cipolletti. Los dos empezaron con una cerveza de muy buena calidad y fueron generando el cambio, porque en otros lugares del país lo pensaron capaz con una veta más comercial (…) Acá hay un crecimiento casi desmedido del consumo”, aseguró.
Cipolletti se transformó en los últimos años en un polo importante en cuanto a la fabricación, más allá de que el consumo de cerveza aumentó en todo el país.
Crafter respira rock y grunge. Para los socios la música les da la chispa especial a sus cervezas.
Los papeles en regla
La distribución
en el mercado
Crafter hace colaboraciones con otras fábricas del país. Se juntan con colegas y piensan una receta nueva, la hacen juntos y luego la venden en lugares en donde comparten la comercialización. Tienen ocho estilos de cerveza que se distribuyen en Córdoba, Buenos Aires, Rosario, Mar del Plata, Río Negro, Neuquén, San Juan y San Martín de los Andes.
Kalevala tiene tres estilos de cerveza. La fábrica se inauguró hace más de un año, en el barrio San Pablo. Distribuyen en Cipolletti, Cinco Saltos y Neuquén capital. Proyectan una ampliación para poder duplicar la producción.
Nihilista trabaja sólo con bares. Comercializa en Cipolletti, Neuquén y Mar del Plata. Fabrican siete estilos de cerveza.
“Nuestra principal bandera es producir cervezas con responsabilidad, tener un compromiso y respetar lo que hacemos”.
Rodolfo García,
trabajador de la cerveza
de Nihilista.
“Creo que hay una mezcla de dos cosas. Claramente hay una moda y, además, un cambio cultural de la gente que busca mejor calidad”,
expresó Federico Franke, maestro cervecero de Kalevala.
“No sabemos por qué se da este fenómeno en Cipolletti. La verdad es que es algo que nos preguntamos bastante seguido”.
Osvaldo “Bugui” Buggiano, maestro cervecero de Crafter.
Datos
- Cipolletti se transformó en los últimos años en un polo importante en cuanto a la fabricación, más allá de que el consumo de cerveza aumentó en todo el país.
- fábricas habilitadas para la elaboración de cerveza artesanal hay en Cipolletti y una en trámite en Las Perlas.
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- “Nuestra principal bandera es producir cervezas con responsabilidad, tener un compromiso y respetar lo que hacemos”.
- “Creo que hay una mezcla de dos cosas. Claramente hay una moda y, además, un cambio cultural de la gente que busca mejor calidad”,
- “No sabemos por qué se da este fenómeno en Cipolletti. La verdad es que es algo que nos preguntamos bastante seguido”.
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