La impericia la pagaremos muy cara
Los argentinos nos hemos acostumbrado al maltrato y a ver cómo nuestra calidad de vida va en decadencia. He oído anuncios sobre cortes de energía para este verano por parte del funcionario máximo a cargo de la cartera encargada, sin hacerse cargo, ni hacer mínimas manifestaciones públicas de los planes de contingencia, acciones o gestiones para paliarlo o subsanarlo. Nada. Eso habla de que la crisis no es solo económica. Estamos aceptando como normales situaciones de países sub-subdesarrollados.
¡Lo mismo ocurre cuando alegremente un sociólogo asume como subsecretario de Energía de la Nación!
El 19 de octubre, el titular de la Secretaría de Energía de la Nación había asegurado que este verano “habrá muchos cortes de luz” cargando las responsabilidades sobre la demanda que se generará por la permanencia de la gente en sus casas y por la obligación de aislamiento impuesta por los gobiernos nacional y provinciales.
A su vez, la AIC anunció que la capacidad de los embalses de Piedra del Águila y El Chocón está entre 5 y 7 metros por debajo del nivel que deberían tener para afrontar la demanda nacional estival.
Le echan la culpa a la gente y a la naturaleza. La responsabilidad de asegurar un servicio básico como la electricidad a los hogares y a la industria, como servicio público, es única y exclusiva del gobierno.
En Neuquén, el pasado 15 de octubre, vino el presidente Alberto Fernández, acompañado por el gobernador Omar Gutiérrez y el secretario de Energía Darío Martínez, mientras equivocaba la información como justificando con eso la situación caótica del sector, al anunciar que el Plan Gas era una realidad… Lo que al día de hoy queda claro es que la impericia y el desconocimiento ponen en peligro la provisión de gas y de electricidad.
Ya este invierno la caída en la producción de gas causó que la demanda de energía fuera hacia las hidroeléctricas, que tuvieron mayores erogaciones de agua, tal como lo atestiguaron las costas del Limay en la ciudad de Neuquén, para compensar la demanda que la falta de gas no podía cubrir.
La demora en la política hidrocarburífera, con un Plan Gas 4 anunciado, pero sin decreto al día de hoy, agrava la situación y compromete el abastecimiento para el próximo invierno.
Entre prohibir los acondicionadores de aire y culpar a la sequía y a la pandemia, intentan desviar las miradas. Pero todos sabemos que la impericia demostrada este año la vamos a pagar con graves cortes de energía e importaciones de gas licuefaccionado.
Francisco Sánchez
Diputado nacional por Neuquén (JxC)
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