“La inflación no es un fenómeno únicamente monetario”

Entrevista con Ricardo Delgado, economista.

Por Diego Penizzotto

Con altos y bajos, la gestión económica del gobierno nacional se abre camino en el segundo año de pandemia. Para analizar el escenario, y habiendo sido parte de la gestión pública, el economista y consultor Ricardo Delgado dialogó con PULSO.

PREGUNTA: ¿Cómo evalúa la coyuntura económica?
RESPUESTA: Tenemos enormes desafíos en la pos pandemia. A corto plazo el gobierno tiene chances de mejorar la “sensación térmica” de la economía de cara a las elecciones. Se está inyectando más de un punto del PBI al consumo. Eso va a estimular marginalmente los niveles de actividad. En paralelo, de la mano del ajuste que se registra hasta mayo, probablemente exista una tasa de inflación menor en la segunda parte del año, de entre el 2,5% y el 3% mensual. Eso será central de cara a una elección clave. A mediano y largo plazo, hay una economía en “downsizing”, que se achica en términos comparativos con la historia. Es más chica en dólares y en pesos. Probablemente hoy las empresas se encuentran con más máquinas y más puestos de trabajo que los que necesitas para la economía que viene. 

P: ¿Por qué considera clave la elección de este año?
R: El gobierno sabe que es determinante para sus aspiraciones políticas. En general, los gobiernos que pierden la elección intermedia, también pierden la general. Esta tendencia solo no se cumplió en 2009, cuando el kirchnerismo pierde y luego logra la reelección en 2011, y en 2017, cuando el macrismo gana y luego pierde la reelección en 2019.

P: ¿Es clave también para la oposición?
R: Para la oposición esta elección significa definir el liderazgo. La decisión es si se continúa con el liderazgo de Macri, o se alínea con Rodriguez Larreta. Al mismo tiempo el radicalismo comienza a ver que puede tener algo más que decir en Buenos Aires con alguien como Facundo Manes. Aun así, no hay una oposición fragmentada o atomizada.

A contramano de lo que se piensa, una economía más chica, puede ser también una economía más inflacionaria.

P: ¿Guzmán es fiscalista?
R: Claramente Guzmán tiene por delante el desafío de negociar con el principal acreedor del país, que es el FMI. Por lo tanto tiene que mostrar algún esfuerzo fiscal considerable, y demostrar de qué forma va a acumular reservas, a fin de generar los dólares para que las deudas se paguen. Esos dólares van a tener que surgir del sector privado. En ese marco, Guzmán tiene poco espacio para moverse. Naturalmente a nivel interno en el oficialismo, le señalan que existe una holgura fiscal generada en los altos precios de las comodities y el aporte de las grandes fortunas, que podrían volcarse al estímulo de la actividad. El problema es que ambos son ingresos extraordinarios, porque la cotización de la soja ya demostró que puede caer fuerte en pocos días.

P: El exceso de capacidad instalada ¿es incentivo a reducir la oferta u oportunidad de crecer sin necesidad de invertir?
R: Ambas cosas. Consideremos que la capacidad instalada que releva el Indec es la industrial, pero el 60% de la economía argentina son servicios, que han sido los más afectados por las restricciones. Va a ser muy difícil pensar una economía en la que esos sectores traccionen el empleo, y en especial empleo formal y capacitado. Por otra parte una economía de menor escala, pone a las empresas ante dilemas complejos. No es sencilla la decisión de reducir empleo e inversión. Naturalmente si hay máquinas paradas, el incentivo es ponerlas a andar sin invertir. El otro problema es que algunas empresas que tienen capacidad de formación de precios, presionarán para mantener su margen de ganancias. Es decir, aún con una demanda menor, esa diferencia se compensa vía precio, y ello presiona sobre la inflación. A contramano de lo que se piensa, una economía más chica, puede ser también una economía más inflacionaria.

La gestión macri cometió varios errores de diagnóstico inicial. El primero fue creer que una salida abrupta del cepo, no tendría impacto inflacionario.

P: ¿Coincide entonces con el diagnóstico de que la inflación no es solo monetaria?
R: No se puede soslayar el fenómeno monetario. Hubo 6 puntos de déficit fiscal el año pasado, que se financiaron con emisión. Eso tuvo y tiene un impacto en la inflación. Pero no es lo único que explica la inflación en Argentina. En algunos sectores puntuales como insumos básicos o alimentos, donde hay empresas que tienen capacidad de fijación de precios, hay conductas que se deben regular. No obstante creo que el gobierno equivoca el camino. No se soluciona sacando inspectores a la calle. Eso se puede hacer en el marco de un plan integral de lucha contra la inflación, que hoy no existe.

P: Habiendo sido parte de la gestión anterior ¿Cuál considera que fue el principal error en materia económica?
R: Creo que el gobierno anterior cometió varios errores de diagnóstico inicial. El primero es creer que la salida del cepo de la noche a la mañana no traería inflación. Se planteaba en ese entonces que los precios ya estaban formados a un dólar de $15 y no a uno de $10. Fue un error. La inflación pasó del 25% en 2015 al 40% en 2016. Segundo, fue un error haber concebido la inflación únicamente como un fenómeno monetario. La inflación todos los años fue subiendo y terminó en 55% en 2019. Tercero, haber liberalizado de la noche a la mañana la cuenta capital. Ninguna economía del mundo tiene la posibilidad de mover libremente los capitales sin control.

P: ¿Agregaría también el haber cambiado el financiamiento en pesos por el financiamiento en dólares?
R: Absolutamente. Los economistas sabemos que «si te atragantás con un solo instrumento» estás en problemas. En Argentina «nos atragantamos de deuda», y ya conocemos como termina eso. Los inversores observan la dinámica de la economía, y en el momento en que advierten que no podés financiar el déficit de cuenta corriente, empiezan a salir, y en el país queda la deuda.

PERFIL
Ricardo es Licenciado en Economía (UBA), con estudios de posgrado en el Instituto de Desarrollo Económico y Social (IDES).
Fue Subsecretario de Coordinación de Obra Pública del Ministerio del Interior de la Nación durante la gestión de Mauricio Macri.
Consultor del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), del Banco Mundial y el BID y es Presidente de Consultora Analytica.
Es autor de “La Herencia. 30 años de economía política en democracia” (FCEconomica).


Con altos y bajos, la gestión económica del gobierno nacional se abre camino en el segundo año de pandemia. Para analizar el escenario, y habiendo sido parte de la gestión pública, el economista y consultor Ricardo Delgado dialogó con PULSO.

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