La parroquia de Sierra Grande se quedó sin cura
El traslado del padre Cristian Benavídez a Viedma dejó a la comunidad católica sin guía espiritual. El obispo Esteban Laxague viaja cada domingo a celebrar la misa, hasta tanto la diócesis resuelva. La situación se repite en varios lugares de la región.
Silencio. Apenas los pasos de Marta retumban en la nave del templo parroquial del pueblo en el final del día. Ella es una colaboradora fiel, una devota que abre y cierra las puertas de la parroquia que hace pocos días se quedó sin cura.
No sólo Sierra Grande y los pueblos que la secundan se quedaron sin líder espiritual, tampoco en Valcheta tienen sacerdote.
Vocaciones sacerdotales, eso es lo que falta en la Iglesia Católica de la región y que mantiene en jaque a la diócesis de Viedma, que tiene dos parroquias y varios parajes sin sacerdote.
Desde hace unas semanas que en Sierra Grande no hay párroco, el padre Cristian Benavídez, a pesar de su corta estadía en el pueblo, se fue a su Viedma natal.
El mismo párroco expresó que él adelantó su ida. El traslado lo generó antes de que llegue la decisión del obispo Esteban Laxague porque, por la falta de sacerdotes en la diócesis, ya sabía que sería otro su destino inmediato. “Le dije al obispo que tengo que tomarme un tiempo y, para saber cómo seguir caminando, la región va a tener que tener otra forma pastoral”, adelantó el párroco a este medio.
En Valcheta están igual. En esa localidad sureña desde enero están sin sacerdote y la iglesia la manejan los vecinos con la fuerte presencia del obispo Laxague.
“Los que están más viejitos tienen otros servicios y ya no pueden estar al frente de las iglesias. Faltan curas, las vocaciones sacerdotales no florecen, no crecen como en otros tiempos. Es una realidad que se ve venir desde hace mucho tiempo en la iglesia”, expresó Benavídez y agregó que, cuando empieza la crisis a golpear, se toman decisiones.
Por ahora las capillas barriales de Sierra Grande como Cristo Obrero en el barrio la Loma, Sagrada Familia del 25 de Mayo, en Nuestra Señora de la Patagonia en el barrio Industrial y San Francisco Javier en el 9 de Julio se hacen sólo celebraciones de la palabra, donde los feligreses comparten la palabra de la Biblia. La actividad pastoral sigue desde la misma comunidad cristiana.
Hay ministros de la eucaristía que sí pueden entregar las hostias a los fieles en las misas y eso pasa los fines de semana sólo en la parroquia.
Las misas centrales se realizan los domingos donde el propio obispo Laxague recorre Valcheta y Sierra Grande para compartir la palabra.
La actividad comunitaria parroquial sigue normalmente, pero el sacramento de la comunión, bautismos, la eucaristía, la confesión son propias del sacerdote y desde ahora está limitada.
Para el padre Cristian no fue fácil la decisión dejar Sierra Grande, es que en esta ciudad fue ordenado sacerdote el 11 de junio de 2016. “Voy a estar un tiempo, hasta que vuelva con funciones determinadas. Es un tiempo personal que me voy a tomar. Son situaciones y decisiones complejas; uno tiene expectativas, sueños, proyectos y por la inestabilidad que se presenta y las realidades que nos chocan se tienen que tomar decisiones”, acotó.
“Es una decisión muy difícil por eso siento la tristeza y nostalgia de no haber podido desarrollar más tiempo con la comunidad y los amigos que quedan. Agradezco a Dios todo lo que me hizo vivir este corto tiempo en Sierra Grande; me da fuerza para seguir”.
Los últimos curas que tuvo Sierra Grande fueron Hilario Correas, Vicente Pellegrini, Claudio Olsansky, Miguel Cagnetta, padre Gustavo, Rafael García y Cristian Benavídez.
Los pueblos
de la zona rural
Con la salida del sacerdote de Sierra Grande, varias localidades de la zona rural quedaron también sin líder espiritual.
En Arroyo Ventana, distante a 65 km de Sierra Grande, hay una comunidad que se reúne alrededor de la capilla Virgen de la Patagonia, que si bien está en el pueblo viejo aún es usada.
En Arroyo Los Berros (a unos 100 km de la ciudad cabecera) está la capilla Virgen del Santo Rosario. En la comunidad de cien personas hay dos iglesias evangélicas.
En Cona Niyeu, pueblo donde viven de manera estable 140 personas, y 180 con la gente que va y viene del campo, está la capilla San José. Hay allí dos iglesias evangélicas, contó el comisionado César Brione. El pueblo está a 160 km de Sierra Grande.
En Playas Doradas funciona la capilla María Reina de la Paz que construyó hace varios años el recordado cura Miguel Cagnetta. Ahí hace pocos días los feligreses hicieron una sentida despedida al párroco Benavídez.
“Me parece que lo dejamos muy solo al padre Cristian Benavídez, faltó el acompañamiento de la comunidad”,
señala Blanca Cifuentes, devota de Sierra Grande.
Tenemos que orar para que venga un nuevo sacerdote.
Mientras tanto tenemos que estar más juntos que nunca,
Sierra Grande necesita que la Iglesia esté de pie”.
Marta Durazno, la fiel colaboradora que abre y cierra las puertas de la parroquia cada día.
Datos
- “Me parece que lo dejamos muy solo al padre Cristian Benavídez, faltó el acompañamiento de la comunidad”,
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