Las familias que pasaron el temporal bajo techos de nailon

En Valle Medio, donde cayeron 200 mm, las calles y las chacras siguen inundadas y el hospital tuvo que suspender cirugías porque se anegó el quirófano.

“Tenemos nailon en el techo pero no nos cubrió nada. Se nos mojó el colchón, la ropa, el piso está todo húmedo”. Teresa Villafañe vive en la Toma Nº4 de Chacra Monte, en Roca, desde hace tres meses. Las lluvias que azotaron la región en estos días se ensañaron con la endeble estructura. Ella espera que puedan construir una casa de madera.

“Da impotencia como mamá que mis hijos vivan así”, dice, esta mujer que vive en la toma, junto a su marido y sus dos hijos pequeños. Antes vivía en una chacra con su marido y dos pequeños, pero el dueño vendió el terreno y les pidió la casa.

Cada vez que llueve como la semana pasada, pasan mucho frío. Para evitar que los niños se enfermen, los llevan a la casa de sus suegros, para que no se mojen. Pero uno de ellos se queda vigilando: “No dejamos nuestra casa sola para que no nos destruyan nada y nos saquen”, asegura la joven madre.

Teresa explicó que fueron al Municipio para hacer los tramites y poder acceder a un terreno, y mientras otros vecinos recibieron una respuesta, ellos siguen esperando.

A través de una conexión tan frágil como la construcción, una vecina les pasa el agua y la luz. Pero la instalación eléctrica no sólo es precaria sino también riesgosa.

Al lado de su casilla hay otra vivienda de nailon en la que viven su hermano junto a su mujer y una pequeña de tres años. Ellos también sufrieron las intensas lluvias: su cama y ropa se mojaron. “No queremos que nos regalen nada; queremos pagar un terreno y tener los papeles como propietarios”, dice Walter Alsogaray.

Walter es empleado rural y padre de tres hijos (una de diez, otro de siete y otro de cuatro). Ellos vivían en la chacra, pero cuando llegaron los trabajadores del norte tuvieron que entregar esa casa y venirse a la toma. “En marzo nos iban a entregar las carpetas a las 28 familias que reclamamos pero hasta ahora sólo llamaron a nueve. Los demás seguimos en la espera, mientras vivimos las lluvias y el frío”, expresó.

Con las últimas tormentas se les mojó todo. Una vecina les dio chapas para arreglar el techo. “Cuando llueve se arma el barro adentro, se enfermó mi hija y el más chiquito tiene broncoespasmos”, cuenta Walter.

Su mujer saca las zapatillas y las pone a secar al sol que apenas calienta.

“A la mañana hace más frío adentro que afuera”, asegura Walter.

La esperanza de tener una casa propia

“Pasás frío, pero seguís teniendo esa esperanza de que en un tiempo vas a tener todo lo que soñaste”, dice Sheyla García, mamá de una beba de 10 meses. En enero decidieron tomar ese terreno en Chacra Monte y levantaron una casilla de nailon. “La situación con la lluvia fue horrible”, describe la mujer, pero soy una persona creyente y tengo la esperanza de que en un futuro voy a tener mi casa”, expresó con una gran sonrisa.

“Estamos peleando por los papeles para poder entrar materiales y aunque sea construir algo de madera y estar más abrigados”.

Walter Alsogaray, empleado rural y padre de tres hijos.

Datos

“Estamos peleando por los papeles para poder entrar materiales y aunque sea construir algo de madera y estar más abrigados”.

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