Las patas aserradas
Manifestaciones de repudio contra Roca hubo unas cuantas, pero la que todos recuerdan es la del 12 de octubre de 2012.
Ese día unos cincuenta trabajadores de la Cooperativa 1 de Mayo llegaron al Centro Cívico resueltos a voltear la estatua. Se subieron, la ataron con sogas y comenzaron a aserrar las patas del caballo. Cuando Roca estaba a punto de caer intervino la policía, que tironeó de las sogas para mantenerlo en pie y forcejeó con los manifestantes hasta que desistieron de su plan.
Los miembros de la 1° de Mayo se dirigieron al municipio y exigieron al entonces intendente, Omar Goye, que retire la polémica estatua.
Cuando la tensión iba en aumento Goye se comprometió a enviar un proyecto al Concejo con ese fin. Pero nunca lo hizo. Días después el bloque del Frente para la Victoria (que integraban María Martini y Ramón Chiocconi) reconoció que era indispensable abrir un amplio debate y anticipó que promoverían un referéndum para resolver el destino de la estatua. En los meses posteriores bajaron los decibeles de la protesta y los proyectos quedaron congelados.
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