Los médicos cubanos
El anuncio del Ministro de Salud de la Nación sobre la contratación de un grupo de médicos y enfermeros cubanos para atender la emergencia sanitaria provocada por la Covid-19, con destino a la provincia de Buenos Aires, ha generado fuertes reacciones en contrario. Con argumentos poco serios, que van desde cuestionar la capacidad profesional, falta de reválida de título o carencia de los mismos hasta sostener que en realidad no se trata de profesionales de la salud, sino de espías; sectores políticos y grupos profesionales se oponen a la decisión del Gobierno nacional de contar con esa colaboración profesional.
Tales argumentos pierden legitimidad a la luz de los hechos que muestran a grupos de profesionales cubanos integrados por más de 25.000 personas participando en actividades sanitarias durante los últimos 60 años en más de 30 países, con gobiernos de diferente signo político.
El último de estos países es Italia, en el que un grupo de 32 médicos y enfermeros fueron a trabajar atendiendo enfermos de la pandemia en la ciudad de Milán, donde a su llegada al aeropuerto fueron recibidos con aplausos. Y en este caso es importante tener presente que esa ciudad italiana que los contrató pertenece a la región de la Lombardía, que tiene un gobierno de derecha presidido por Atilio Fontana cuyo partido, en su momento, integró la Alianza Forza Italia que condujo Silvio Berlusconi, expresiones políticas en las antípodas del gobierno de Cuba.
El rechazo a la participación de los sanitaristas cubanos está imbuido de un fuerte ideologismo, reaccionario y anacrónico más propio de la época de la Guerra Fría que de esta actualidad, agredida por el virus de lacovid-19 que no reconoce fronteras ni le importan las ideologías y donde todas las ayudas son necesarias y válidas para derrotarlo en salvaguarda de una humanidad en peligro.
Carlos Segovia
DNI 7.304.065
Cipolletti
El anuncio del Ministro de Salud de la Nación sobre la contratación de un grupo de médicos y enfermeros cubanos para atender la emergencia sanitaria provocada por la Covid-19, con destino a la provincia de Buenos Aires, ha generado fuertes reacciones en contrario. Con argumentos poco serios, que van desde cuestionar la capacidad profesional, falta de reválida de título o carencia de los mismos hasta sostener que en realidad no se trata de profesionales de la salud, sino de espías; sectores políticos y grupos profesionales se oponen a la decisión del Gobierno nacional de contar con esa colaboración profesional.
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