Medio siglo de ayuda silenciosa

La Asociación Cooperadora del Hospital Zonal Dr. Ramón Carrillo es una de las organizaciones más antiguas de la ciudad. Sin su colaboración, muchas de las obras, <br />los equipos y los medicamentos para los pacientes no estarían.

Los voluntarios se fueron acercando de a poco. Muchos movilizados por una situación particular que los vinculó aún más con el hospital Ramón Carrillo y otros por simple estima al centro de salud “del pueblo”, pero siempre sigue vigente la misma solidaridad y gestión por el hospital.

La Asociación Cooperadora del Hospital Zonal de Bariloche tiene una larga historia. Es una de las organizaciones más antiguas de la ciudad que mantiene vigencia y cada vez más es visible su importancia porque, sin su ayuda, muchas de las obras, los equipos y los medicamentos para los pacientes del hospital no estarían.

El inicio de la organización data de mayo de 1966 y funcionó sin personería jurídica por ocho años hasta que se gestionó en 1974, según rezan los libros que atesoran en las oficinas del sector más moderno del hospital, donde todos los días de 9 a 14:30 se atiende al público, junto al servicio de óptica que es uno de los pilares de la tarea solidaria para que las personas sin obra social y de bajos recursos puedan tener sus anteojos al costo o gratis, dependiendo del caso.

“Siempre la gente que formó parte de la Cooperadora fue gente del pueblo con ganas de colaborar, antiguamente en proporción con la población éramos más. Hoy está la filosofía del ‘hay que hacer’ y no del ‘vamos a hacer’, nosotros pertenecemos a la vieja filosofía”, señaló María Angélica Urtubey, secretaria de la asociación que actualmente preside Carlos Borrelli.

Para Ricardo Alder, tesorero, la Cooperadora “respeta año a año los objetivos que fijó en su acta fundacional, que es apoyar al hospital en épocas buenas y no tan buenas”. Y eso se traduce en una gestión diaria de conocer las necesidades y trabajar cómo resolverlas.

Fue una bisagra para la institución la decisión de la Fundación Sara María Furman, que administra el cerro Otto, de donarle el 50% de su rentabilidad anual. “Antes reuníamos fondos con locros, rifas y también Invap siempre colaboró, pero fue un antes y un después”, recordó Alder, quien también detalló que se generan recursos con un porcentaje del cobro del acceso al Parque Nacional Nahuel Huapi en el camino al cerro Tronador.

En números

5,5

millones de pesos recibió el año pasado la Cooperadora de parte de la Fundación Sara María Furman.

Cuando las ganas pueden más

Datos

La Cooperadora cuenta con unos 200 socios que realizan aportes voluntarios y un grupo de trabajo activo de unas quince personas.
Construyó y equipó la nueva sala de terapia intensiva, creó una sala de cuidados paliativos, cuenta con una óptica para asistir a pacientes donde los menores tienen acceso gratis a sus anteojos, y adquirió cientos de equipos para distintas áreas del hospital.

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