“Memorias de mi barrio”

Redacción

Por Redacción

El viejo tordo abrió la puerta y miró para afuera. No vio nada raro y salió. Apareció Macho Malevo y le empezó a gritar: “¡Te voy a matar! ¡Te voy a matar!”. El tordo Nylon Nerve se acordó de su educación y le dijo: “Buen día señor. Me parece que usted desea asaltarme, ¿no es verdad?”.

“Si, ¡y te voy a matar!”.

Nylon Nerve respondió: “Mire, señor, le convendría escucharme un poquito por razones legales, ¿entendió?”.

“Si, ¡y te voy a matar!”.

“Bueno, pero escúcheme. Su arma, ¿de qué calibre es?”.

“¡Qué mierda te importa! ¡Te voy a matar igual!”.

“Mire, para dejar las cosas más claras, usted debería decirme si el arma está cargada y de qué calibre es. Hagamos una cosa, llamaré a un escribano para que conste que sus expresiones son un poquito fuertes, y una vez que tengamos eso voy a llamar a un armero para que constate si su arma está cargada y en condiciones de disparar y el calibre. Así dejamos las cosas más claras, ¿le parece?”.

“Ma’si, ¡igual te voy a matar!”.

Nylon Nerve llamó a un escribano y una vez constatado que las expresiones de Macho Malevo eran un poco fuertes y que el arma estaba cargada y en condiciones de disparar y tener efectos letales esa distancia, con una presión barométrica adecuada, una temperatura y sensación térmica normales, con viento moderado del cuadrante sudeste a 15 km por hora y una hora adecuada y con luz suficiente, le expresó a Macho: “¡A ver si sos macho carajo!”.

Y Macho Malevo lo mató, pero estaba todo documentado. Pero faltaba la foto de Macho Malevo y no se lo pudo detener.

Horacio Aringoli

DNI 5.621.659

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