Cómo gestionan la sustentabilidad empresas de la región: estar bien con el entorno, prioritario
Estar bien con el ambiente es una prioridad. Así lo agendan y ejercen algunas firmas de la zona. Cómo gestionan la sustentabilidad en el día a día.
En el corazón de la Patagonia, donde los paisajes imponentes y la biodiversidad son tanto un tesoro como una responsabilidad, un grupo de empresas locales -relacionados con la hospitalidad y el esparcimiento- está marcando un precedente en materia de sustentabilidad. Desde hoteles hasta desarrollos inmobiliarios (pasando por empresas proveedoras de productos gastronómicos), cuatro iniciativas buscan equilibrar las necesidades humanas con las del entorno natural, integrando prácticas responsables en todas las facetas de la hospitalidad.

«Tenemos un privilegio y, a la vez, una obligación: cuidar este lugar para las generaciones futuras», afirma Alejandro Settepassi, presidente de Tructa, que opera en el embalse Alicurá. Con un enfoque pionero en la acuicultura sustentable, la empresa ha logrado consolidarse como un modelo de eficiencia y respeto ambiental. «Nuestra cría de truchas no solo sigue estrictos estándares de calidad, sino que también prioriza la regeneración del ecosistema acuático. Incorporamos tecnologías que monitorean la calidad del agua en tiempo real y buscamos reducir el impacto al mínimo», detalla Settepassi.
El compromiso de Tructa no se limita a su operación: también participa activamente en la comunidad local mediante programas educativos en escuelas, donde se enseña la importancia del agua como recurso vital. «No se trata solo de producir, sino de dejar una huella positiva en todo lo que hacemos», agrega Settepassi.

En Villa La Angostura, AKOL, un barrio cerrado, ha implementado un diseño que se mimetiza con la naturaleza. Gabriel González, su gerente comercial, explica que cada decisión arquitectónica se tomó pensando en reducir el impacto ambiental: «Desde las cubiertas verdes, que ayudan a mantener una temperatura estable en los hogares, hasta la reutilización de madera nativa para mobiliarios y estructuras, todo está orientado a respetar el entorno». Además, destaca la independencia hídrica lograda mediante sistemas de captación de agua de lluvia, que no solo benefician al desarrollo, sino que también alivian la presión sobre los recursos de la zona.

Bahía Manzano Resort Club, por su parte, ha adoptado un enfoque integral que combina tecnología, educación y experiencias para minimizar su huella ecológica. «Nos esforzamos por incorporar prácticas sostenibles en cada aspecto de nuestra operación, desde la generación de energía hasta la gestión de residuos», comenta Ignacio De Nicola. El resort ha introducido paneles solares y un sistema de clasificación de desechos que involucra a todo el personal y los huéspedes.
«La idea es que cada persona que nos visite se lleve una lección sobre cómo cuidar el medio ambiente», explica, y añade, que la firma que representa cuenta con el sello ‘Hoteles Más Verdes Nivel Plata’: “este prestigioso reconocimiento, que obtenemos por segundo año consecutivo, forma parte del programa Hoteles Más Verdes, avalado por el Global Sustainable Tourism Council (GSTC), situando a nuestros resorts entre los destinos turísticos más comprometidos con el desarrollo responsable y la sustentabilidad”.
Planificación y respeto por el entorno
Más allá del turismo, los desarrollos inmobiliarios en la región también están marcando una diferencia. En Villa El Chocón, Chocón Medio afirma que con su diseño prioriza la conservación de la flora nativa y la adaptación al terreno natural. «No queremos transformar la naturaleza, queremos integrarnos en ella», afirma Virginia Urquiza, responsable de sustentabilidad y medio ambiente del barrio. Entre las iniciativas más destacadas se encuentra la instalación de un sistema de compostaje domiciliario en cada lote, fomentando prácticas sostenibles desde el hogar.

Urquiza también resalta el paseo de plantas nativas, un espacio diseñado para educar a los residentes sobre las especies autóctonas y su importancia en el ecosistema. «Es una forma de que las familias entiendan que cada acción, por pequeña que sea, contribuye al equilibrio ambiental», asegura.
En este sentido, la comunidad juega un rol fundamental. Tanto AKOL como Chocón Medio han diseñado espacios educativos y recreativos que promueven la conexión con el entorno. En AKOL, un sendero interpretativo permite a las familias recorrer el bosque mientras aprenden sobre la biodiversidad local. En Chocón Medio, un proyecto de apicultura busca fomentar la polinización y revalorizar el rol de las abejas en la preservación de los ecosistemas.
Un futuro sustentable desde el presente
Estas iniciativas son un ejemplo tangible de que el desarrollo y la sustentabilidad no son objetivos opuestos. Cada empresa, desde su área de influencia, está demostrando que es posible crecer sin comprometer los recursos naturales de la región.
Alejandro Settepassi de Tructa lo resume así: «La sustentabilidad no es un costo, es una inversión en el futuro». Este principio parece resonar en cada uno de los proyectos que conforman que muestran un real compromiso ambiental en la Patagonia.
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