Mudanza política
La estación electoral se abre hoy con la votación de convencionales de Catriel. Río Negro llega a ese clímax democrático cuando la política muestra signos de alteraciones.
Justamente, el oficialismo y la oposición niegan la política. O recurren a atajos. El FpV quedó reducido a la sobreactuada denuncia. Pasaron de anunciar un pacto de impunidad en favor del gobierno y otra referida al impedido ingreso a la Legislatura de dos legisladores. Una acusación intermedia comunicó el amedrentamiento por una citación judicial a Nicolás Rochás. Existió, en este caso, razón, especialmente por la torpeza del fiscal Pedro Puntel de convocar de “oficio” a un legislador. Les asiste, a esos funcionarios judiciales, esa facultad, pero esa reacción voluntaria a investigar es un músculo inexistente en la Justicia rionegrina. Allí, la lógica sospecha.
La crítica radicalizada se instaló en ese bloque. Martín Soria impuso su estrategia, pero es un estilo no asentado. Hasta su presidente, Alejandro Marinao, debe esforzarse en sostenerla. El asunto será evaluado en una reunión del jefe roquense con legisladores. El plan Castello y la postura legislativa será otro tema.
La contrariedad también llegó al oficialismo. El miércoles ese circuito evidenció una filtración. Ricardo Arroyo se quejó porque el bloque está apartado de las resoluciones gubernamentales, quedando acotado al obligado apoyo parlamentario. Contrapuso ese aislamiento en el plan Castello frente a la prioritaria atención dada a intendentes y la oposición. En realidad, el exministro está fastidiado por su reciente pasado judicial, pues identifica el núcleo de su causa de desobediencia judicial (con sobreseimiento en marcha) en el oficialismo. Sus conclusiones colisionaron con Facundo López, ocupado en la irrestricta defensa del estilo de Weretilneck.
En esa reunión del bloque, Arroyo quedó solo, pero no lo está. Otros callan. Un antecedente radica en la discusión en febrero por Rubén López y su causa de abuso sexual –sin resolución judicial– cuando un grupo de legisladoras –encabezadas por Marta Milesi y Roxana Fernández– exigían su rápido corrimiento. Fue Weretilneck quien neutralizó esa rebelión.
Esos reflujos evidencian la reprobación al esquema de poder, potenciado por la ausencia de canales partidarios y referentes válidos. JSRN está formalizado. El 19 de abril vencerá el plazo para los candidatos de conducción. Pero, ¿existen hoy espacios de sujeción política? No. “En Viedma, no hay ni un local de Juntos”, alertan. El ámbito del “movimiento” se reduce a Weretilneck. El vicegobernador Pedro Pesatti establece otra prioridad, con su programación cultural, turística y deportiva. Edifica, desde allí, su proyecto. Esta primacía tiene dos relatos. El crítico dice que evita conflictos y costos. El otro argumento: Pesatti, hoy, está lejos del sistema de toma de decisiones. Ambas causas conviven.
Las voluntades en los bloques siempre son susceptibles a los nuevos tiempos. Y hay incertidumbre. Anida la inquietud sobre qué ocurrirá con la reforma y otro mandato de Weretilneck. Los extremos. Arroyo cree que esa intención ya está perdida y Facundo López lidera la contracara.
Antes, la temporada de las alianzas vencerá el 14 de junio y Cambiemos se apura para restaurar el acuerdo de la UCR y el macrismo. Mañana, en Roca, se juntarán ambas dirigencias, obligadas a dejar sus inquinas.
Ese tiempo llega también a Magdalena Odarda y su Frente Progresista. Su alta imagen positiva –según todas las encuestas– es innegable, y también lo es su pobreza partidaria. Debe renovar su alianza con el socialismo, pero en su socio crece el recelo. En cambio, la senadora se ilusionó con la puerta que Pesatti le abrió para sumarse a JSRN. El vice habló por su futuro, pues Weretilneck respeta a Odarda aunque sabe de sus visiones y vínculos opuestos, como el uso del fracking o la mirada de las inversiones de Joe Lewis. Y la política
–como tal– descree de las causas perdidas.
El Frente para la Victoria quedó
reducido a la
crítica sobreactuada
y el bloque se
repitió en esa estrategia propuesta por Martín Soria.
La carencia de canales partidarios repercute en el oficialismo. Las consecuencias impactan en la bancada y sus esquirlas llegan al gobernador Weretilneck.
Datos
- El Frente para la Victoria quedó
- reducido a la
- crítica sobreactuada
- y el bloque se
- repitió en esa estrategia propuesta por Martín Soria.
- La carencia de canales partidarios repercute en el oficialismo. Las consecuencias impactan en la bancada y sus esquirlas llegan al gobernador Weretilneck.
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