Cuando el diálogo y los consensos se fueron diluyendo, resulta difícil conservar la esperanza en aquella Nación que tan noble, heroica, altruista y cabalmente nos legaron los progenitores. Cuando son antiguos los laureles que ‘otros’ supieron conseguir; cuando lejos de vivir coronados de gloria por el legado de libertad, magnanimidad, ejemplaridad y recursos naturales recibidos, mezquinamos por acción u omisión nuestro esfuerzo personal y entrega cotidiana, precisamente ahí extraviamo