Cristina conduce con la ambigüedad. Siempre hubo un kirchnerismo para protestar y otro para gobernar. La inflación desnuda esa contradicción, la pone en conflicto. No pudo haber imaginado Ernesto Laclau que su esfuerzo por formular una teoría del populismo quedaría en ridículo, por cinco minutos sibilantes de una alcaldesa en Madrid y por el salto en trapecio de un médico argentino, a diez mil kilómetros de distancia. Cuatro meses antes de su muerte, unas antiguas ideas de Laclau flo