Los silencios oficiales en torno a las crisis políticas son ruidosos y generan estrategias que afectan a quienes deben recibir los resultados, la sociedad. La parálisis y el silencio se adueñan de lo que, en teoría, debería ser la vanguardia dirigencial del gobierno y del partido provincial, cuando deben hacer frente a una crisis política que pone en riesgo el capital de adhesión pública. A fines de los 80 e inicios de los 90 se había adquirido en la capital provincial que, cuando ha