La polarización versus los leales
La fidelidad será el catalizador de las elecciones del 16 de abril en Neuquén si es que no funciona bien el motor de la polarización que intenta encender el ecosistema que rodea a la candidatura de Rolando Figueroa. En el abanico de votantes provinciales hay definiciones taxativas en los extremos del arco ideológico: la izquierda y la derecha tienen su público. Entonces, quedará el centro, hacia un lado u otro, que estará parado en un escenario donde está la mayor cantidad de actores.
La inscripción de alianzas comenzó a pintar blanco sobre negro lo que va a ser la escenografía de la pantalla. La externa del MPN, con Marcos Koopmann como el favorito del poder azul y Rolando Figueroa como el retador, detonó los acuerdos que había en la oposición con precisión quirúrgica, de forma tal de que la presentación de listas colectoras ponga en marcha el mecanismo de atomizar, nada más y nada menos que los pocos sufragios que puedan cosechar no son para sí sino para debilitar al otro.
Un trazo grueso permite inferir que una de las 18 bancas en el Concejo Deliberante de Neuquén -se renueva en forma total por primera vez- y un de las 35 de la Legislatura Provincial costarán entre 10 y 12 mil votos. Se relativiza el número porque hay un porcentaje de votantes que no va a las urnas y cuando se cuentan se restan los votos en blanco, a efectos de hacer la distribución por el sistema proporcional.
En ese esquema es que los sectores identificados con los partidos tradicionales miraron hacia sus votantes fieles.
«En cada localidad de la provincia, por más chica que sea, hay militantes del justicialismo y del radicalismo, es cuestión de buscarlos». La frase se la atribuyó al extinto Horacio Pechi Quiroga e ilustra ese nicho de votantes sobre el que el Partido Justicialista y la Unión Cívica Radical descansan.
Una parte de la dirigencia política lee que hay polarización en la externa del MPN y otros se recuestan en los fotos leales de los partidos tradicionales
El Frente de Todos Neuquino llevará de nuevo como candidato a gobernador a Ramón Rioseco quien nunca fue del PJ en términos formales aunque es uno de los más reconocidos kichneristas neuquinos que juega al truco con Oscar Parrilli y a veces le gana. El PJ resolvió la pulseada interna en la que se impusieron los que apostaban a la membresía sobre los que querían ir por la polarización de la externa del MPN. El PJ neuquino tiene sus apuestas. Desde 1987 cuando la renovación de Oscar Massei pretendió crear un peronismo neuquino y luego en el 2003 cuando fue la última vez que fue con candidato a gobernador propio, el derrotero parece no encontrar cauce que no sea definiciones verticales.
El Frente de Todos Neuquino con la fórmula acomodada entre el partido de Rioseco y el PJ, llevará a Daniel Figueroa como candidato a intendente.
Desde el 2 de marzo comenzará la campaña en su formato de propaganda en la que unos quieren consolidar su espacio y otros, ampliarlo.
En Juntos por el Cambio, o lo que quedó de la coalición, también la polarización de la externa caló hondo. El uso del nombre parece ser la última pelea en el sector entre el PRO que se fue con Figueroa y el residual que terminó acordando con Pablo Cervi. El apego a la formalidad le dio al diputado nacional de la UCR una cucarda: incorporar al partido de Miguel Pichetto, cuya figura en Neuquén es el exgobernador Jorge Sobisch.
En el oficialismo azul del MPN se respira cierta tranquilidad. Se atribuye el ánimo a que el oponente en la externa sumó retazos que, conocedores del adentro, dicen que no le suman masa crítica Aunque esa situación no ensombrece el hecho de que miran encuestas en las que leen que, en efecto no hay polarización, más que una distribución entre fieles y que aún hay sectores para conquistar que manifiestan no conocer al candidato, pero votan por el mapita. Hay que ver si eso que se mide, tan relativo y vidrioso, después se confirma en la realidad.
La última apuesta fue lograr que el intendente Mariano Gaido baje sus barreras y permita unir su estelar figura a la del vicegobernador. Queda la campaña en serio desde el 2 de marzo.
La fidelidad será el catalizador de las elecciones del 16 de abril en Neuquén si es que no funciona bien el motor de la polarización que intenta encender el ecosistema que rodea a la candidatura de Rolando Figueroa. En el abanico de votantes provinciales hay definiciones taxativas en los extremos del arco ideológico: la izquierda y la derecha tienen su público. Entonces, quedará el centro, hacia un lado u otro, que estará parado en un escenario donde está la mayor cantidad de actores.
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