Se casó a distancia y terminó siendo estafado
Abel Montecino se casó en junio con Margarita, una mujer colombiana que dio el si desde Bogotá. El hombre aseguró que le robó dólares y oro.
Lamentables son las novedades sobre el cipoleño Abel Montecino, que en julio se caso a la distancia con la colombiana Margarita Ceballos Isaza. El hombre realizó un descargo en las redes sociales y denunció haber sido estafado por la mujer y abandonado en Bogotá. “Entre nos no hay química”, le habría dicho la mujer.
Escuchá el relato de Abel tras haber sido estafado y abandonado en Colombia
Escuchá la segunda parte del relato del hombre estafado: “Me dejó como a Tarzán…”
El hombre reclamó que la mujer, con la que contrajo matrimonio desde Cipolletti, y ella dio el sí desde Colombia, lo estafó y le robó dinero e inclusive oro, para luego dejarlo abandonado en Colombia. “Del ridículo no se vuelve”, confesó con pesar el argentino. Es importante resaltar que durante la ceremonia la mujer no dio la cara, ya que se esperaba una comunicación por video llamada.
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“Vacié para vos mis tarjetas de crédito”, relató en una publicación de Facebook, y agregó “gasté mis ahorros y lo que casi a diario me enviaban de mi oficina aquí en Cipo”, se lamentó. “Y los últimos U$S 500 que me quedaban para comprarle una notebook a Carolita (su hija mayor), me lo robaste esa madrugada del 30 de Agosto junto a la pepa de oro de la alianza de Miriam (su difunta esposa)”.
Las palabras de Abel resonaron en muchos cipoleños que se ilusionaron junto a Abel, que se permitió volver a creer en el amor y resultó estafado por su inocencia.
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Abel aseguro que la mujer lo dejó “abandonado en un lugar extraño y desconocido para mí, como es Bogotá”, y enfatizó que “ninguno de los tuyos me llamó para decirme qué bus debía tomar”.
Los posibles motivos de este desamor quedaron también expresados en su descargo: ”porque entre nos no hay química” le habría argumentado la extranjera. Abel sostuvo que alcanzó a escuchar estas palabras, que podrían haber sido emitidas telefónicamente. “Tú eres demasiado inteligente para saber cómo volver a tu país, aunque los pasajes de venida y vuelta ya los había pagado”, también le replicó Margarita finalizó alegando que “a los que amamos a dios todas las cosas nos ayudan a bien”.
“¿Cómo así parcerita?”, se preguntó Abel con tristeza y cuestionó sobre “esa doctrina”, ante lo que preguntó “¿quién te la enseña, tu amigo el pastor?, ¿qué Biblia lees?”, expresó.

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