Opinión
Al proponer al juez Ariel Lijo para que integre la Corte Suprema, Milei abrió una escena de conversaciones subterráneas de magnitud superior a la conocida. Todos parecen creer que el voto por el candidato devendrá en un favor futuro. Pero una vez que un juez de la Corte es votado por el Senado, a la puerta de tribunales “sólo la cruza con Dios”.