Traslapiedra, vinos del desierto marino

Se produce en Paraje Altamira, un sitio mendocino con unos suelos potentes que vuelven a poner todo el tiempo el debate por la mineralidad.

Redacción

Por Redacción

Traslapiedra, vinos del desierto marino

Se produce en Paraje Altamira, un sitio mendocino con unos suelos potentes que vuelven a poner todo el tiempo el debate por la mineralidad.

Traslapiedra, vinos del desierto marino

Se produce en Paraje Altamira, un sitio mendocino con unos suelos potentes que vuelven a poner todo el tiempo el debate por la mineralidad.

A partir de encuentros y degustaciones en común un grupo de amigos sibaritas deciden elaborar su propio vino. Así nace Traslapiedra en el mendocino Paraje Altamira, un sitio con unos suelos potentes que vuelven a poner todo el tiempo el debate por la mineralidad.

Me junté con German Cohen, músico, quien estuvo de gira por Neuquén con una de sus bandas, Onda Vaga, quienes están cumpliendo diez años y vinieron a celebrarlo con la presentación de su último disco Onda Vaga IV.

Unos días antes le escribí porque estaba interesado en saber sobre Traslapiedra, un proyecto de cinco personas, entre las cuales está Germán, que elaboran vinos increíbles con uvas del Paraje Altamira sumándose a esta avanzada de pequeños productores que la está rompiendo, con calidad y sencillez en un terruño de tiza y minerales, casi fosilizado y con una energía encima increíble.

Busqué a Germán por el hotel y cuando nos vimos nos reímos, estábamos vestidos igual. Llegamos en 5 minutos a La Toscana, Germán además de ser un excelente músico es un sibarita y un amante de los quesos, nos fuimos a una mesa pegada a la ventana y comenzamos a charlar sobre los vinos mientras se enfriaban un poco en la frappera y nos devorábamos una ensalada con alcauciles, queso de cabra y hojas verdes.

Hablamos de música, de sus viajes y sus bandas y de los vinos que acercó para compartir en esa mesa.

Germán trajo dos botellas de Traslapiedra. Malbec 100% botella Magnum y un tinto blend. Excelentes. Bebibles hasta la médula. Elegantes y forasteros. La mezcla perfecta del mundo de la fruta con el mundo de las piedras.

El vino en cuestión es un proyecto de un grupo de personas que comenzó a juntarse atraídas por el juguito de uva que tanto nos gusta. Así construyeron una amistad piola y de ahí salió la idea de elaborar un vino propio. En el medio degustaciones, catas y cada vez acercarse más al corazón de la uva. Solo había una condición en ese proyecto común. Que sea un vino de la sed y que sea del Paraje Altamira, una estampida de positividad en cuanto a terruño se trata. Clima, suelos, altura y cercanía con la montaña. Imbatible. Y vaya si lo lograron

En 2015 pusieron guita y compraron tres huevos de hormigón y un par de barricas de tercer uso para hacer su primer vino.

Hicieron 6 mil botellas de blend (Merlot, Malbec, Cabernet Sauvignon)

Ese año llovió y cayó granizo. Arrancar cuesta arriba a mucha gente le da más envión y esto parece ser el caso.

En 2016 vendieron toda la producción. Ese mismo año hicieron el doble de botellas de su blend tinto y también sacaron un Malbec 100% en botellón de 1125cc.

Este año duplicaron producción y están sumando al portfolio un pinot.

Las uvas siguen siendo siempre de Altamira, principalmente de la Finca Don Perico de la familia Suarez. Malbec, merlot, cabernet sauvignon y pinot.

También utilizan uvas de algún colega de PIPA (Productores Independientes del Paraje Altamira)

Traslapiedra son Germán Cohen, Juanfa Suárez (Finca Suarez), Santiago Garriga, Rodrigo Santamaría y Javier Azserman.

Juanfa Suárez es quien quizá tiene más metido el gen desde pequeño. Su familia es propietaria de Finca Suárez, el resto de los colegas se fue haciendo a pasos agigantados en el mundo vino participando en vendimias, viajando en época de cosecha, probando la evolución de los caldos en el tiempo, tomando decisiones todos.

Germán dice: “es el vino que queremos, que siempre quisimos hacer, es un vino que no podés parar de tomar, súper bebible, elegante” y lo es.

Mientras comemos los fabulosos quesos de Tony Couly, German cuenta que Traslapiedra pertenece a PIPA, un grupo de productores de la zona que se juntaron para representar un poco el espíritu del lugar, intercambiar experiencias y ayudarse mutuamente. En PIPA están Chakana, Teho, Finca Suárez, Lupa, SonVida, Traslapiedra, Fincas Adrián Río, Finca Beth, Finca La Igriega y Finca Las Glicinas, además de Altos Las Hormigas.

En el medio de los debates por la mineralidad o la terminología en el proceso de tal o cual vino, verdaderamente este tipo de proyectos la clavan en el ángulo. Se está interpretando una zona que genera mucha opinión y eso es bueno.

Vinos que están dando vuelta la página en el país. Proyectos colectivos para defender y preservar una zona que muchas bodegas industriales miran con buen ojo.

Una cosa súper interesante del vino es su etiqueta, el diseño, y el jueguito que se puede hacer con un acrílico rojo que está colgado al cuello de la botella. El artista súper capo Federico Lamas diseñó un par de etiquetas, en una de ellas se muestran los suelos de Altamira con cristal de por medio y si lo sacás cambia lo que estás viendo y tiene un correlato fabuloso. Una hermosura.

Más info, www.parajealtamira.org


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